Génesis y desarrollo del teatro en Caibarién.
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24 - 10 - 2017
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Génesis y desarrollo del teatro en Caibarién.

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Introducción

Deslindar los senderos -en ocasiones bifurcados- de una manifestación artística demanda especial agudeza investigativa. Más aún si se trata de un género tan complejo, pero igualmente heterogéneo y diverso como el teatro.

Caibarién es singular por la belleza de las aguas que bañan sus tierras, la hidalguía e ingenio de su gente, el carisma de su pueblo: hombres y mujeres de bien. Pero quizás sea desconocida para muchos la rica historia teatral que atesora la Villa Blanca.

A lo largo y ancho de la isla existió dicho arte antes de la llegada de los conquistadores españoles. Nuestros primeros actores fueron aquellos que hacían una singular hibridación de bailes, cantos, poesía y ritmo nombrado areíto, que constituye nuestra primera manifestación cultural. Pero, ¿Cómo llega dicha expresión a tierras caibarienenses en sus formas más contemporáneas? 

En el siguiente trabajo se pretende un análisis de la génesis y desarrollo del teatro en Caibarién, a través de los siguientes objetivos:

Objetivo general:

-Caracterizar el surgimiento y desarrollo del teatro en Caibarién.

Objetivos específicos:

-Describir las características del teatro en Caibarién en cada una de sus etapas.

-Identificar las principales compañías teatrales surgidas en Caibarién.

 

 

Desarrollo

Desde hace más de medio siglo el teatro mantiene un lugar especial entre las pasiones de los habitantes de Caibarién, villa nacida en 1832 cuando Don Narciso de Justa donó unas manzanas de tierras para la construcción de la misma.

Tiempo después el puerto de la Villa Blanca se convirtió en uno de los más importantes del país por su floreciente actividad económica, lo cual posibilitó la construcción de obras en el litoral y el fortalecimiento de la pequeña burguesía local.

Según consta en el archivo personal del destacado dramaturgo e investigador cangrejeroRamón Rodríguez, conocido por “Richard”, en 1860 se presenta la primera función teatral de la que se tengan noticias en este territorio, cuando los pobladores de grandes recursos realizaran gestiones para que una compañía de notable éxito que se presentaba en la vecina Remedios trasladara su espectáculo hasta la Villa Blanca.

Por aquel entonces no existía un teatro y la función se desarrolló en un depósito de mercancías que se habilitó para la ocasión. Este acontecimiento cultural marca un hito dentro de la historia de la ciudad, pues constituye el primer paso de un amplio movimiento que se desarrollaría en años posteriores.

Las gestas libertarias del 68 y el 95 fueron un período de silencio. En los años posteriores a las guerras de independencia, se presentaron compañías foráneas, pero no es hasta 1903 que los aficionados de Caibarién irrumpen en la escena, con las obras “Juan José y el chistoso “y “La casa de campo”. Se presentaron en un local que poseía la sociedad “La Colonia Española”, que se utilizaba para música, teatro y como sala de dominó.

El gusto de los caibarienenses por el teatro nacía desde aquella fecha,  a pesar de que solo se contaba para las presentaciones con un minúsculo salón de “La Colonia Española” el cual, dedicado habitualmente a otros fines, se convertía en sala de espectáculos cuando alguna compañía visitaba estas tierras.

A principios de la década del 20 del pasado siglo surge de manos de Macuca Jolis y Rafael Brú, la primera compañía autóctona de Caibarién: la “Jolis-Brú”. Solo se mantuvo por algunos años, pero resultó llamativa la sui géneris manera de combinar distintas formas de creación artística como la música, la comedia y el canto. La compañía logró ganarse el corazón del pueblo y sus presentaciones en el teatro Atenas, inaugurado en la década del 10, devinieron éxitos rotundos. En 1930 se disolvió, pero poco tiempo después Zaragoza continuó con algunos exintegrantes del grupo.

Por esta misma época un hombre conocido como “Balmaseda y sus títeres”, recorría el pueblo con un espectáculo distinto al de las sociedades de la época. Este señor practicaba la ventriloquia con dos muñecos y su fama fue tal que llegó a crear una carpa circense.

Poco tiempo después de desaparecer la “Jolis-Brú”, surge la compañía “Arenas de Zaragoza”, una de las más representativas de la primera mitad del siglo XX. La primera función la realizaron en el local histórico del Gremio de Marinos, en 1927, y se presentaron además en el teatro Fausto, anteriormente Atenas.

Ramón Arenas y Francisco “Paco” Zaragoza lograron aglutinar lo mejor del movimiento de aficionados de la villa y ofrecer un espectáculo cuyo nivel artístico competía con el de las compañías foráneas que visitaban Caibarién. El repertorio de la “Arenas de Zaragoza”hibridaba baile, canto y música. Sus integrantes no eran personas pudientes o de sociedad, sino obreros, amas de casa, estudiantes. Formaron parte de esta compañía las famosísimas Luisa, Francisca “Paquita” y Coralia Busquets, quienes triunfaron en “La Corte Suprema del Arte”, de la emisora CMQ, junto a otras excelsas figuras de la cultura nacional.

El talento de estas caibarienenses las llevó a ser contratadas por la “RHC Cadena Azul” como artistas exclusivas. Luisa Busquets llegó incluso a viajar a otras tierras de América como vedette. En la revista Archipiélago de noviembre de 1943 se hace referencia a la notoriedad que alcanzó esta cangrejera.

Después de desaparecer la “Arenas de Zaragoza”, Paco crea una nueva compañía. En 1939 nace la agrupación “Paco Zaragoza”, integrada, entre otros, por Armando Rosado “Machina”.

Paco y “Machina” llenaron toda una etapa dentro del teatro en Caibarién. Después que la compañía desapareció por disímiles dificultades crearon la compañía de variedades infantiles “Paco Zaragoza”. Según se cuenta, la vida de esta agrupación resultóefímera, apareció entre 1943 y 1945, aunque quizás se haya presentado posteriormente de manera esporádica.

“Los Pinos Nuevos”, surgido en la década del 40, constituyeotro grupo insigne dela Villa Blanca. Pertenecía a la Asociación de Estudiantes de Caibarién, y a excepción de unos pocos, todos eran estudiantes. Esta agrupación tenía metas más ambiciosas pues tenía un marcado carácter izquierdista y varios de sus miembros integraban el Partido Socialista Popular (PSP).

No era de extrañar entonces que rompiera con los cánones del teatro que se venía realizando, pues tenía como propósito hacer reflexionar sobre temas políticos de alta sensibilidad. La obra más conocida de “Los Pinos Nuevos” fue “Inocentes”, que trataba el injusto fusilamiento de los estudiantes de medicina por el colonialismo español.

Donde se encuentra actualmente la Secundaria Básica “Osvaldo Arias”, antes del triunfo de la Revolución era un solar baldío. En ese lugar sobre tanques de 55 galones se colocó una plataforma con la escenografía apropiada para la función “Inocentes”. Pero la opresión de la tiranía era tan fuerte que para el gobierno local y la policía resultaba incomprensible que alguien se hubiese atrevido a tamaña osadía.

“La policía llegó y les pegó candela a los tanques”, cuenta Ramón Rodríguez, quien fue testigo presencial de aquel acontecimiento. Así, en medio de la represión y las contradicciones políticas se desarrolló el teatro en Caibarién hasta el triunfo de la Revolución en enero de 1959.

El triunfo revolucionario marcó una nueva etapa en Caibarién y en todo el país en el ámbito de la cultura. El teatro no estuvo ajeno a ello pues se estimuló el desarrollo de este arte hasta en las más intrincadas comunidades. En la Villa Blanca surgieron importantes agrupaciones que convirtieron al territorio en una fuerte plaza central. Entre ellos sobresalieron “Machina”, “Decámara”, además de los grupos de teatro guiñol.

En el municipio se celebraban los festivales Cervantes de artistas aficionados, en los cuales la manifestación teatral debido a la gran cantidad de obras que se presentaban – y con gran calidad- se desarrollaba durante varias noches, con gran presencia de público. Uno de los primeros grupos que se destacó fue “Formación 27”,en la que el destacado dramaturgo Ramón Rodríguez, conocido popularmente por “Richard”, puso en escena obras importantísimas.

Rodríguez no solo trabajó el teatro en la Villa Blanca, también llevó su magia hasta Zulueta y Remedios. En el año 1982 creó el conjunto “Decámara”, simultáneamente con el grupo “Arigua” en la zona pesquera del territorio. Con este último estrenó la obra nicaragüense “Morir es difícil”. Por aquel entonces también existía un grupo dirigido por Maricela Ramos que se dedicaba al teatro para niños con mucho acierto.

El conjunto “Decámara” puso en escena, guiado por Richard, obras como “Espejo y miseria”, de Emilio Carballido, por solo mencionar una de las más importantes. Rodríguez también creó un grupo de pantomimas, además de asesorar una agrupación de fonomímicas. “Una gota de coral”, festival de la canción infantil “Cantándole al Sol”, que sedesarrolla desde entonces en el municipio, debe su nombre a esta insigne figura del teatro en la Villa Blanca. En este evento obras de su autoría como “Muñeca de trapo”, “Payaso” y “Aventuras en el Valle” han sido parte del espectáculo.

En la década del 80 surge de la mano de “Richard” el grupo de teatro guiñol “La gruta de Panchín”, pionero en el manejo y utilización de los títeres. Utilizaban un local que existía frente a la actual Secundaria Básica “Julio Antonio Mella” y estrenaron obras nacidas de su ingenio como “La Feria de la Alegría”, “La Sopa de piedras”, y una versión contemporánea de “La Caperucita Roja”. En todo este período, hasta la década del 90 existió un fortísimo movimiento teatral que abarcaba todos los niveles educacionales.

Una de las figuras icónicas dentro del desarrollo del teatro en la Villa Blanca, no nació en Caibarién, sino en Miller, un poblado cerca del municipio de Placetas. José Ramón Alcántara –ya fallecido-, según nos explicó en una entrevista, en sus inicios era imitador, hacía poesía, pero no hacía décimas y confesó que no le gustaba el punto guajiro. Recitaba y hacía poesías en serenatas, velorios, así como humorismo y espectáculos en pleno campo. Muchos le auguraban un futuro promisorio en el arte circense,pero Alcántara quería,al precio de cualquier sacrificio,aventurarse en el teatro: su más fiel pasión.

Antes de trasladarse a Caibarién por azares del destino, este genial dramaturgo ya había hecho una carrera en Santa Clara, donde dirigió el teatro profesional “La Edad de Oro” y había fundado un conjunto dramático en Ciego de Ávila, además de realizar un intensotrabajo como dramaturgo en la Universidad Central “Marta Abréu” de Las Villas.

Después de establecerse en Caibarién, la dirección del Sectorial Municipal de Cultura le asigna la tarea de formar jóvenes en al arte escénico. A partir de entonces creó dos agrupaciones emblemáticas de la Villa Blanca el “Machina”, en honor a Armando Rosado, y otro con jóvenes del Preuniversitario.

Trabajar con el grupo del Preuniversitario confesó que devino un reto mayúsculo pues supuestamente no tenían una preparación a la altura del grupo municipal “Machina”. Pero la iniciativa no resultó estéril. El conjunto obtuvo mucho éxito y estos jóvenes presentaron importantes clásicos como “Petición de mano”, de Chejov; y“El médico a palos, de Moliere”. Los jóvenes de la agrupación también fungían como monitores en otras enseñanzas y algunos se atrevieron a montar obras.

Con el grupo “Machina” puso en escena obras como “Santa Camila de La Habana Vieja” y “Donde el Caribe Abraza”. Esa última narra sin tapujos la cotidianidad de las personas que vivían en los cayos. Montó además obras partiendo del bufo, en las que compuso la música y los actores cantaban como parte del espectáculo. Le dio vida también a “Millonario socialista”, de Enrique Núñez Rodríguez, en una versión atrevida y transgresora de los cánones del teatro clásico cubano.

Las presentaciones del “Machina” se extendieron a los municipios de Remedios, Camajuaní y Sagua la Grande y realizaron intercambios teatrales con profesionales. La magia de su repertorio llegó también a Sancti Spíritus y al teatro Terry, de Cienfuegos.

Juan Hemerio Sánchez, miembro de este conjunto recuerda como Alcántara les transmitió el amor y el respeto por el teatro. “Él consideraba que era la manifestación artística más completa. Nos decía que influía además del talento dramático y humorístico, la música, la escenografía y la plástica, que se unían y eran capaces de transmitir los más elevados valores humanos y estéticos”.

 La vida del “Machina” no estuvo exenta de limitaciones materiales, solventadas con la voluntad y el trabajo.La pasión de Alcántara por el teatro lo llevó a trabajar para niños, estrenando obras como “El secreto de la Papa”, en el Van Troi. De igual manera laboró en la escuela de enseñanza especial “Alberto Pis”. Allí,en muchas ocasiones, a través del teatro logró cambiar actitudes negativas de los niños.

Para muchos, después de su jubilación a raíz del período especial y con su fallecimiento quedó un vacío dentro del movimiento teatral de Caibarién cuyo panorama dista delo acontecido en décadas pasadas. El éxodo continuo de los instructores de arte hacia otras esferas mejor remuneradas y la escasa motivación, han constituido factores medulares para el marcado descenso de esta manifestación artística.

En la actualidad sobresale el grupo de teatro guiñol “Rimariyama” que ha logrado un destacado desarrollo en este arte. Esta agrupación,integrada por aficionados, se inserta dentro de la vida cultural del municipio con el propósito de llevar el teatro hasta los más pequeños y mantener con vida la tradición en Caibarién. Para este fin convirtieron una obsoleta sala de video en el reparto “Van Troi”, en una “casa de sueños y fantasías”. Allí se presentan periódicamente para los niños y regalan incondicionalmente lo mejor de su arte.

El director del guiñol, Marcelo de Armas, comenzó en el grupo del preuniversitario bajo la tutela de José Ramón Alcántara. En 1996, graduado y con algunos años de experienciaretoma junto a Ramón Rodríguez un proyecto infantil llamado “La gruta de Panchín”, en el que trabajó durante dos años, a la par de sus labores como instructor de la Casa de Cultura Municipal.

“Rimariyama” se ha presentado en importantes festivales y escenarios del país y su trabajo ha sido reconocido por importantes dramaturgos. Este grupo constituye la expresión más genuina del teatro en Caibarién por estos días y mantienen viva una llama que se niega a desaparecer.

 

Conclusiones

Desde hace más de medio siglo el teatro mantiene un lugar especial entre las pasiones de los habitantes de Caibarién. Resulta preciso destacar queen 1860 se presenta la primera función teatral de la que se tenga noticias en este territorio cuando los pobladores de grandes recursos realizaron gestiones para que una compañía de notable éxito que se presentaba en la vecina Remedios trasladara su espectáculo hasta la Villa Blanca.

A principios de la década del 20 del pasado siglo surge de manos de Macuca Jolis y Rafael Brú, la primera compañía autóctona de Caibarién: la “Jolis-Brú”. Poco tiempo después de desaparecer la “Jolis-Brú” surge la compañía “Arenas de Zaragoza”, una de las más representativas de la primera mitad del siglo XX.

Otro grupo destacado que surgió en la Villa Blanca fue “Los Pinos Nuevos”, en la década del 40. Pertenecía a la Asociación de Estudiantes de Caibarién, y a excepción de unos pocos, todos eran estudiantes.

El triunfo de la Revolución marcó una nueva etapa en en el ámbito de la cultura, y el teatro no estuvo ajeno a ello. El gobierno revolucionario estimuló el desarrollo de este arte hasta en las más intrincadas comunidades. En la Villa Blanca surgieron importantes agrupaciones que convirtieron al territorio en una fuerte plaza central. En ellos “Machina”, “Decámara”, además de los grupos de teatro guiñol. En la actualidad sobresale el grupo de teatro guiñol “Rimariyama” que ha logrado un marcado desarrollo en este arte.

Bibliografía

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  • DepestreCatony, Leonardo. Rine Leal: la historia del teatro cubano.

Tomado de:http://www.cubaliteraria.com/articulo.php?idarticulo=8779&idseccion=35, 10 de mayo de 2017.

  • Muguercia, Magaly. El teatro cubano en vísperas de la Revolución/ La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1985.

 

 

 

 

  • Pérez Asensio, Magdalena. El mito en el teatro cubano contemporáneo/ Tesis doctoral. Universidad de Málaga, 2009.

 

  • Robreño Eduardo. Historia del teatro popular cubano/ Habana: Oficina del Historiador de la Ciudad. 1961.

 

 

  • Rodríguez Alemán, Mario. Mural del teatro en Cuba (1980-1982) crítica y crónica/ La Habana: UNEAC. 1980.

 

 

 

 

 

 

 

 

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