Algo más que lo oficial sobre los antecedentes de la UCLV.
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Algo más que lo oficial sobre los antecedentes de la UCLV.

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Introducción:

El 30 de noviembre de 1952 se inauguró el primer curso académico de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. Hubo de transcurrir cuatro años desde su fundación simbólica, el 10 de octubre de 1948, para que el centro de la isla contara con su Alma Mater. Pero ¿qué son cuatro años de obstáculos frente a más de un siglo de reclamo?

 

La historia oficial1 reconoce ciertos aspectos vinculados a los antecedentes de la Universidad Central. Sin embargo, se ignoran las condicionantes históricas que posibilitaron determinados procesos y hechos históricos.

 

Trabajos realizados por el Dr. Félix Julio Alfonso, Idalia Vázquez Serquera, Alicia Acosta, María Elena Cruz, entre otros, así como otras investigaciones atesoradas en los archivos de la Sala de Historia de la UCLV y la revista Islas, dan fe del interés en múltiples aspectos relacionados con la historia de la universidad. Pero en todos los casos los antecedentes permanecen inamovibles, invariables y faltos de análisis.

Por ello con la presente ponencia se persigue sistematizar diversos elementos relacionados a los antecedentes de la UCLV, a fin de reflejar la magnitud y el alcance de varios procesos y hechos vinculados a institución, desde la supuesta petición del poeta Gabriel de la Concepción Valdés, en 1843, hasta la apertura del primer curso académico en 1952.

1 Entendida como la historia legitimada de la Universidad. La historia oficial de la UCLV es resultado fundamentalmente de las investigaciones realizadas por el Dr. Félix Julio Alfonso, quien laboró como especialista de la Sala de Historia de la Universidad entre 1996 y 1997.

Para este fin la prensa constituye una de las principales fuentes, así como la revisión de archivos personales de antiguos profesores de la universidad y los Boletines Oficiales emitidos en cada sesión del Consejo Directivo de la UCLV.

1.1  Del sueño de Plácido a los litigios en el Congreso

El primer antecedente del que se tiene conocimiento respecto a la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, se remonta a 1843, fecha en que el poeta matancero Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido) defendió la idea de la creación de sendas universidades en el centro y oriente del país. Aunque no se ha encontrado constancia documental de ese acontecimiento, el primer rector de la UCLV, Pedro Camps y Camps (1948), declaró en la inauguración simbólica que la petición se dio a conocer en 1843 “en unas gacetillas del periódico la Aurora, de Villaclara, correspondiente al mes de Marzo, comentando el cierre de la Universidad habanera por Decreto del gobernador General de la Isla, General O´Donell”.

En el mismo discurso Camps expresó que años más tarde el prócer villaclareño, Don Eduardo Machado Gómez, habló en la Asamblea de Guáimaro en 1869 sobre la conveniencia de la creación en Las Villas de una universidad. Aunque sobre este particular tampoco hay evidencias, no se pasa por alto la posibilidad si se tiene en cuenta el alto nivel de instrucción de este patriota villareño. Además, un artículo publicado en la sección En Cuba, de la revista Bohemia en 1952 titulado “¡Al fin la Universidad!”, dio por legítimas las peticiones de Machado Gómez.

El trabajo, suscrito por el destacado periodista Enrique de la Osa (1952), sostiene respecto a la petición del patriota villareño: “Era, sin duda, una iniciativa prematura, pues el país no contaba con más de medio millón de habitantes, pero el hecho de que subsistiera el empeño era la mejor garantía de su realización futura”. Cincuenta años después, en la despedida a un grupo de compañeros, bachilleres graduados del curso 1909-10, el entonces joven Pedro Camps retomó el ideal de la universidad para Santa Clara en la revista Bola Negra.

Así lo hizo también el pedagogo cienfueguero Dr. Francisco González Cuesta, quien en 1923 incluyó en su plataforma electoral como aspirante a un acta de Representante, la creación de una universidad en la provincia, según el periódico El Sol, de Cienfuegos, número correspondiente al mes de febrero de dicho año. Pero no fue hasta el 5 de agosto de 1937, que la idea de la creación en Santa Clara de la universidad cristalizó con la conformación de la primera Comisión Organizadora Pro-universidad Central. El grupo estaba presidido por el Gobernador Provincial Coronel Gabino Gálvez y lo conformaron —según Camps (1948)— los Drs. Severo García Pérez, Fileno de Cárdenas, Pedro Pérez Ruiz, Ing. Ángel Consuegra Marín y Profesionales e Instituciones de la ciudad, distinguiéndose en esta campaña los entonces estudiantes Armando Triana Pozo, Armando Sarmiento y Antonio del Cueto.

Ese mismo año comenzó una fuerte labor de la Comisión Gestora (CG) que enseguida trabajó para la constitución de las filiales en Santa Clara, Sagua la Grande, Remedios, Cienfuegos, Sancti Spíritus y Trinidad. De ese propio mes y año data también la creación del semanario Universidad Central, donde se publicaron artículos de diversas personalidades como Antonio A. Vidaurreta, director del periódico La Publicidad; el abogado Pedro Pérez Ruiz, entre otros que defendieron la creación de la “universidad de tierra adentro en Santa Clara, la ciudad que está en el corazón de la isla2”.

Las labores de esta Comisión se desarrollaron de forma ininterrumpida hasta 1947. Su accionar y movilización en favor de la creación de la Universidad Central (UC) movió a numerosos círculos de la sociedad civil en función de la misma. Pedro Camps refirió en su “Discurso inaugural”, el 10 de octubre de 1948, que le apoyaron desde el más modesto periodiquito pueblerino hasta los grandes rotativos de la capital (Anexo 1).

Sin embargo, la batalla definitiva por la creación de la UCLV comenzó en 1946. En las palabras de Camps en la inauguración simbólica expresó:[…] a impulsos del Club Rotario de Santa Clara, i para dar nuevos bríos a nuestras gestiones pro–Universidad, se formó un Comité Ejecutivo presidido por el Dr. Antonio Azel que citó a todas las entidades villaclareñas para la noche del 26 de septiembre de 1947 al Salón de Sesiones del Ayuntamiento. Allí quedó constituido el Comité Gestor Municipal Pro–Universidad Central y su Directiva.

De esa manera quedó disuelta la Comisión Gestora creada en 1937. El Consejo Directivo (CD) fue el resultado de la fusión entre el mencionado Comité con el Círculo de Profesionales de Santa Clara, que bajo la dirección de Camps, llevó a término efectivo la creación de la universidad. La legitimidad de este Consejo Directivo fue cuestionada años más tarde, sobre todo por distanciarse de los círculos civiles que en 2 Slogan del semanario Universidad Central.

Santa Clara abogaron por la creación de la Universidad, y por un excesivo autoritarismo respecto a los procesos universitarios.

No obstante, fue este grupo de personas quienes de forma meritoria llevaron a feliz término la creación de la UCLV. Una de las acciones más contundentes fue la fundación simbólica el 10 de octubre de 1948 en el Salón de Actos del Gobierno Provincial, actual Biblioteca Provincial Martí. En esa misma ocasión, Camps, al referirse a la importancia de la creación de las Universidad de Oriente y Santa Clara, señaló que solo se perseguía satisfacer las necesidades docentes, culturales y económicas de las respectivas regiones.

Al decir de Camps (1948), se le resolvería a la grei estudiantil i, por tanto, a la familia cubana, un serio problema que viene confrontando con la existencia única de la Universidad de la Habana: la profunda i comprensible situación que embarga cientos de hogares cubanos ante el alejamiento de sus hijos para ir a la capital, lo cual supone meses o años de total desconexión sin la vigilancia previsora ni el calor paternal, lo cual ha sido frecuentemente origen de tantas desviaciones i frustraciones, en el desenvolvimiento de muchos jóvenes, fácilmente arrastrados por las peores corrientes, víctimas de su inexperiencia.

De acuerdo con el Programa circulado en la invitación oficial del Consejo Directivo, en la agenda figuraban varios oradores, entre los que destaca Pedro Camps i Camps con su “Discurso de Apertura”. En su intervención esbozó elementos históricos, la importancia y lo que se quería lograr con la creación de una Universidad. También hizo uso de la palabra el Dr. Felipe Salcines, Rector de la Universidad de Oriente, quien de forma muy concisa aclaró el apoyo incondicional a las aspiraciones de los colegas villaclareños. También destacan las “Palabras”, del Sr. Lázaro Asencio Suárez, Presidente del Comité Estudiantil de la UC, quien transmitió el respeto hacia el Consejo Directivo.

Pero ante el “selecto auditorio”, como señalara el Dr. Jorge L. Besada Ramos en su “Memoria del Consejo Directivo”, también en la inauguración simbólica, fue el Gobernador Provincial, Sr. Orencio Rodríguez Jiménez (1948), quien tuvo a su cargo la fundación simbólica de la que llamaban Universidad Central para Santa Clara. En su discurso, el Sr. Rodríguez expresó: Ya existe en toda la isla el estado de conciencia favorable a la Universidad Central, ya podemos constituirla, que es lo que estamos haciendo en esta noche memorable del 10 de octubre de 1948, dotando a la Provincia de Las Villas de una Universidad, que si esta noche queda constituida simbólicamente es porque antes ha tenido una vida en cada uno de los vecinos de esta Provincia que ha de ser atendida en este gran anhelo por el Poder Central.

Aquí se inició y aquí se inaugura la Universidad Central, empeño de Las Villas que de merecer; no hay que dudarlo, la aprobación más eficaz del Hon. Sr. Presidente de la República, Dr. Carlos Prío Socarrás, que en cumplimiento de las obligaciones que en este día ha contraído al jurar su elevado cargo, está en el deber de velar por el progreso cultural de las Provincias cubanas.

Queda, pues, inaugurada la Universidad Central en Santa Clara, colmando así un sueño de tantos años.

Con esas palabras el gobernador de Las Villas selló la inauguración simbólica de la UC el 10 de octubre de 1948. En sus parlamentos quedó declarado el anhelo por la oficialización de la misma, pues a pesar de tantos esfuerzos no se había aprobado la ley de la creación de la Universidad Central. Desde el año anterior (1947) ya Oriente contaba con su centro de educación superior. Pero al igual que Las Villas, no se había reconocido su oficialización, lo cual ocurrió para ambos centros mediante la Ley 16 del 22 de noviembre de 1949. De acuerdo con el artículo primero: Además de la Universidad de La Habana, se podrá crear una Universidad en cada Capital de Provincia, las que funcionarán como centros oficiales del Estado, siendo la primera en organizarse la Universidad de oriente, con sede en la Ciudad de Santiago de Cuba.

Asimismo se crea la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, con sede en la ciudad de Santa Clara, que comenzará en el año 1952. Todas las disposiciones establecidas en la presente Ley, tanto en el orden docente como en el orden económico, serán aplicables en todos sus aportes, a la universidad que por este párrafo se crea, y los fondos necesarios para su funcionamiento serán comunes para ambas Universidades3.

Lo legislado estipulaba que debían trascurrir tres años para la inauguración del primer curso académico de la UC. Durante ese lapso de tiempo, y luego de la oficialización en 1949, las labores del Consejo Directivo estuvieron encaminadas a ejecutar todo lo 3 Extraído del Boletín Oficial de la UCLV 1952-1954 pertinente para la apertura. La especialista de la Sala de Historia de la UCLV, María Elena Cruz, concluyó que la demora en la construcción de las instalaciones y la apertura del primer curso se debió a aspectos vinculados a la búsqueda de terrenos, la contratación de los arquitectos, la realización de los planos, la contratación de la compañía constructora, de los profesores...

Sobre este tema Pedro Camps (1948), primer rector de la UC, expresó en el “Discurso de Apertura” de la inauguración simbólica el 10 de octubre de 1948, que las leyes aprobadas en la Cámara de Representantes sobre las Universidades de Las Villas y Oriente se detuvieron en el Senado por “los defectos de forma”. Pero en diciembre de 1952, la sección En Cuba de la revista Bohemia reveló algunos sucesos de corte político relacionados con la aprobación de la Ley que oficializó la creación de las Universidades de Oriente y Las Villas.

De acuerdo con esta publicación, Camps junto a otros miembros del Consejo, aprovechó un viaje a Santiago de Cuba del presidente Prío Socarrás a fines de 1949 para entrevistarse con él y plantearle directamente el anhelo de tener una universidad en la provincia. Ya por esa fecha, los orientales habían creado su Alma Máter enteramente a base de recursos privados, esperando solo que la acción del Congreso la consagrara oficialmente. Una comisión universitaria de aquella región —integrada por el rector Felipe Salcines, Pedro Cañas Abril, Martínez Arango y Martínez Anaya— celebró varias entrevistas con los visitantes de Las Villas, quienes de conjunto y luego de varias gestiones pudieron ver al Jefe del Estado (De la Osa, 1952)—Mi opinión, manifestó Prío a los villareños, es que ustedes deben desistir por ahora de esa idea. La única universidad que podemos crear es la de Oriente. Además, a mi paso por Villaclara solamente oí un clamor, por cierto bastante insistente que decía: “Queremos agua4”.

También Bohemia dio a conocer las contradicciones políticas que existían en los principales órganos legisladores del país, sobre todo entre Miguel Suárez Fernández, entonces Jefe del Senado, con el presidente Carlos Prío. La revista refiere que fueron inútiles los razonamientos. El afán de Prío era entonces beneficiar exclusivamente a los orientales: 4 Textual del artículo publicado por Enrique de la Osa en la Revista Bohemia (diciembre de 1952).

Acaso pesara en su ánimo la mortificación que le había producido declarar a Santa Clara “ciudad muerta” por la desatención prolongada del poder central a sus necesidades. También podía influir el propósito de no facilitar al villareño Miguel Suárez Fernández, quien además presidía el senado, un nuevo centro de influencia política en la región5.

Ante tal situación, los villareños contactaron con Miguel Suárez Fernández, quien ante la solidaridad de los orientales con los villareños en su afán por la universidad, juró ser en el Senado un valladar infranqueable si se pretende aprobar una universidad sin la otra. O salen las dos o no sale ninguna, refiere Bohemia.

Contando con una promesa tan firme, los representantes de ambas provincias actuaron desde aquel momento conjuntamente, propiciando la ley que daría vida jurídica a ambos planteles. Confiaban en que sólo faltaba cubrir el expediente parlamentario para que fuera una realidad el sueño común. Pero el ministro de Educación les salió al paso como obstáculo y le hizo saber al Consejo Directivo que no deberían continuar con sus aspiraciones (Anexo 2)

Según dicho reportaje de la sección En Cuba (Anexo 3), el gobierno creía no tener obstáculos en su propósito de legalizar únicamente el Alma Mater oriental. La oportunidad le lucía magnífica, porque se discutía la ley del empréstito y no parecía lógico pensar que los representantes villareños, gubernamentales en su mayoría, pusieran en peligro tan importante legislación solamente por socorrer a los gestores del centro docente superior de su provincia.

Camps, junto a Pineda y otros miembros del Consejo de la UC, luego de haber realizado un fuerte trabajo de lobby con los congresistas villareños, esperaron atentos aquel día la primera lectura del proyecto en la Cámara, del cual quedó excluida la UC. La reacción de los villareños en el Congreso, sin distinción de militancia, fue abandonar el local aludiendo que si no iban las dos universidades no habría ley.

Refiere Bohemia que desde la presidencia, Lincon Rodón pidió unos minutos para conferenciar con Carlos Prío, quien finalmente aceptó la creación de ambos planteles: “Está bien, irán las dos universidades —afirmó Rodón— pero el Presidente quiere que la de Las Villas no comience a funcionar hasta el 1952”.  5 Ídem.

Luego, en el senado la ley tuvo mejor escenario puesto que estaba el villareño Miguel Suárez Fernández para defenderla. Fue en esta instancia donde se decidió otro de los aspectos primordiales para la UC relacionado con el presupuesto. Bohemia relata que Después de mucho ajetreo decidieron que hasta que la Universidad Central comenzara a funcionar le correspondería el 37 por ciento y el 62 por ciento a la oriental. Luego quedaría distribuido el presupuesto a razón del 50 por ciento para cada una.

Superados los obstáculos de la ley creadora de la UC y del presupuesto solo quedaba sin legislar lo referente a la autonomía docente y administrativa de los dos centros, lo cual se logró dos años después de la ley que oficializó ambas universidades. Fue el 22 de diciembre de 1951 cuando el presidente de la República Carlos Prío, puso en vigor el Reglamento de la ley sobre las Universidades de Oriente y Las Villas donde se expresa claramente la institucionalización de la universidad, de carácter nacional, el uso de sello propio y amplia autonomía, en los órdenes académicos y administrativos lo cual le confiere gran libertad de acción al Consejo Directivo respecto a las decisiones concernientes al centro (Anexo 4).

Además de los elementos señalados, el Reglamento determinó prohibir de modo efectivo toda discriminación racial o conviccional, así como la abstención de toda actividad política, partidista, religiosa o sectaria.

1.2. ¿Malversación del presupuesto destinado a la UCLV?

Vencida la etapa de gestación y aprobada la Ley 16 del 22 de noviembre de 1949, se allanó el camino para la creación de la UC. El lugar escogido para las instalaciones fue la finca Santa Bárbara, ubicada en el km 7 ½ de la carretera que une a Santa Clara con Camajuaní (actualmente kilómetro 5 ½ por la expansión de la ciudad). El trabajo publicado en la revista Bohemia en 1952 bajo el título !Al fin la Universidad! dio a conocer que se pagó por cada caballería de tierra la suma de 6 075.00 pesos, lo cual asciende a un total de 85,050.00 pesos puesto que la finca contaba con 14 caballerías.

Sin embargo, lo consignado en el Balance de Situación Económico del 31 de marzo de 19536 en los activos permanentes de la Finca Santa Bárbara, específicamente a los terrenos, corresponde 85 mil pesos, cifra que se maneja en la historia oficial de la UCLV. 6 Ver Boletín Oficial #3 del mes de junio de 1953.

Años más tarde, y como resultado de varios conflictos asociados a la universidad, se darían a conocer a la opinión pública algunos datos reveladores sobre la compra de lugar. Fue un artículo publicado por el diario El Mundo, el 11 de noviembre de 1952 titulado “Se cometen irregularidades en la Universidad Central de Las Villas”, donde se pone de relieve los criterios del presidente del Comité Estudiantil Universitario de La Habana Pro Universidad Central para Santa Clara, señor Pedro Pérez García.

De acuerdo con Pérez García (1952), uno de los errores más lamentables cometidos por el Consejo Directivo fue la compra de los terrenos donde se levantaría la Universidad Central:

Pagaron por ellos la cantidad de $ 87, 000 (ochenta y siete mil pesos). Y si se hubiesen acogido a la expropiación forzosa para obras de utilidad pública –como es la Universidad Central–, establecida por la Constitución de 1940, vigente cuando se compraron los terrenos, solamente debían haber pagado por la finca la cantidad de $40, 800 (cuarenta mil ochocientos pesos), incluyendo en ésta todos los valores accesorios de la misma, porque de acuerdo con dicha expropiación por la finca solamente se debían haber pagado $26, 240 (veintiséis mil doscientos cuarenta pesos).

Los criterios esgrimidos por Pérez García en El Mundo, dieron a conocer que varios peritos tasadores de tierras realizaron la evaluación de la finca. “Entre ellas está la realizada por el prestigioso profesor del Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara, el agrimensor Mario Figueroa Franqui, quien está dispuesto a darle a conocer en cualquier momento al pueblo de Cuba sus trabajos sobre dicha tasación de la finca donde se levantará la Universidad Central.

A pesar de las imputaciones que se le realiza al CD de la Universidad Central, hubo mutis total en la prensa luego de haberse denunciado. Tampoco existen testimonios que aporten evidencia sobre alguna acción legal desarrollada contra el Consejo Directivo. Y aunque el señor Pedro Pérez García acusó directamente a Modesto de J. Pineda, no existe constancia en los archivos del Tribunal de Urgencia de Santa Clara de alguna causa levantada en su contra por este motivo.

La opinión pública no reparó en los supuestos asuntos de malversación. Las expectativas por la creación de la UCLV y las condiciones naturales del sitio escogido para su emplazamiento desviaron la atención de los villareños. Un artículo del estudioso de la arquitectura de la UC, el Dr. Roberto López Machado, publicado en la revista Islas, sostiene que la finca era propiedad de Elías Díaz Rodríguez y que constituyó un reto para los arquitectos Justo Pérez Díaz, Aníbal Simón Camacho, Clementino J. García García y Juan Tendrón Camacho, quienes proyectaron la UC.

El diseño planteaba una ciudad universitaria de 23 edificios con instalaciones deportivas, laboratorios, aulas, espacios para el recreo, etc. Caracterizaba el lugar la presencia de un río y un relieve ondulado con edificios influenciados por el movimiento moderno.

Con un proyecto ambicioso, gran parte de la comunidad santaclareña comenzó a vivir de forma más intensa lo concerniente a la creación de la UCLV, lo cual se vio coronado con la colocación de la primera piedra el 11 de febrero de 1952 en los terrenos de Santa Bárbara. Según María Dolores Seijas, estudiante fundadora, el entusiasmo de los jóvenes de la época era tal que muchos, como ella, prefirieron no estudiar en la capital y esperar ansiosamente la apertura del primer curso académico, que por ley, debía comenzar en el propio 1952.

El titular “Dio agua el presidente y colocó la primera piedra de la Universidad” de la edición vespertina del diario El Villareño, anunció a la provincia la colocación de la primera piedra de la UC el lunes 11 de febrero de 1952. El rotativo destacó una amplia concurrencia, encabezada por el rector Pedro Camps i Camps, quien aparece en la fotografía junto a Prío y un padre de iglesia, bendiciendo la futura universidad.

Dos meses más tarde, y aprobado el proyecto de la Ciudad Universitaria por los arquitectos y el Consejo Directivo, se subastó la construcción de la misma. El martes 22 de abril de 1952 El Villareño anunciaba la subasta a la cual se presentaron las compañías constructoras Japón y Menéndez S.A, Miami S.A y el Sr. Alfredo L. Hernández González.

Aunque la decisión de adjudicar la construcción a alguna de las compañías no consta en ningún boletín oficial o documento revisado para esta investigación, el presupuesto y las sumas que demandaban los pretendientes indican que el CD se decidió por la propuesta más barata, la Japón y Menéndez S. A., por un monto de 410 mil pesos el edificio de Humanidades. Mientras que el Sr. Alfredo Hernández González pedía 444 mil 200 pesos y la Miami S.A., 426 mil 000 pesos.

1.3. La descentralización de la UCLV

Además de la contratación del personal alterno y subalterno, así como los preparativos de la apertura del primer curso, previsto para noviembre de 1952, el Consejo Directivo de la UCLV enfrentaría otra dura prueba antes de la inauguración: los deseos de descentralizar la universidad.

A solo meses de inaugurarse el primer curso académico de la UCLV, varias ciudades comenzaron una intensa labor por descentralizar la universidad y hacerse de al menos una escuela. La historia le jugaría una mala pasada al Consejo Directivo de la UCLV porque fueron las mismas ciudades donde en 1937 se crearon las filiales en pro de la universidad por la Comisión Gestora: Sagua la Grande, Remedios, Sancti Spíritus, Trinidad y Cienfuegos.

Los periódicos El Villareño y La Publicidad, fueron el escenario donde se dirimieron los principales criterios sobre este tema. Los textos consultados indican que fue en Cienfuegos donde tuvo mayor fuerza la campaña. Para el estudioso de la historia de Santa Clara, Marino Froilán, este fue un ejemplo más de las contradicciones históricas que han tenido Cienfuegos y Santa Clara. La primera, con cierto afán de convertirse en la capital provincial, y la segunda, en posición defensiva ante su vecina sureña.

Los artículos publicados en la prensa, tanto de los defensores como de los detractores de la descentralización, enseguida pusieron de relieve el origen del problema. Así lo dio a conocer el Dr. Pedro Pérez Ruiz, activo defensor de la creación de la UCLV en el artículo “Defensa de la Universidad Central”, en el periódico El Villareño el 21 de Julio de 1952: El doctor Santiago Rey Perna, a quien admiramos por su talento, don de gentes y genio político, es el autor del proyecto de ley que descentraliza o despedaza la Universidad Central; sin embargo, el doctor Rey, que pudo haber logrado la Universidad Central cuando fue gobernador de la provincia, fue un factor negativo.

En el mencionado artículo se cuestiona la legitimidad de esta lucha por descentralizar la UCLV, pues al decir de Pérez Ruiz (1952), años atrás, la misma persona que proponía la ley ocupó el cargo de Gobernador provincial y no hizo nada en pro de la UCLV: Le dimos a conocer que era el presidente nato de esta Comisión y le pedimos que nos ayudara, q. pusiera a sus prestigiosos personales, su condición de villareño, su actividad y sus buenas relaciones con el gobierno de la República, al servicio de la causa de la Universidad Central (…) El doctor Rey, gentil como siempre, así lo prometió pero las tareas políticas y administrativas absorbieron todo su tiempo, y el ilustre y prominente cienfueguero nada hizo por la Universidad Central, pudiendo hacerlo todo.

Los cienfuegueros encontraron eco rápidamente en algunas ciudades importantes de la provincia. El pretexto fundamental de los sureños para la descentralización fue el desacuerdo con el Consejo Directivo respecto a la apertura de la Escuela Náutica, llamada por ellos como el Centro Regional Universitario General Higinio Esquerra7 que hipotéticamente debía comenzar a funcionar en esa ciudad en 1952, supeditada a la UCLV.

Según un artículo del Dr. José Navarrete (1952), publicado en El Villareño, titulado “La Verdad sobre la Escuela Náutica en Cienfuegos” se expresa lo siguiente: […] Ahora también los llamados delegados ante el Consejo Universitario residentes en Cienfuegos, se han sumado a dicho carro de mala fe cuando sin previo acuerdo del Consejo, dan a la publicidad una exposición basándose en un llamado acuerdo del año 50, que ellos saben está supeditado a una Comisión de Estudios, la cual recomendaría cuales serían las escuelas que funcionarían en el año 52, si todas pudieran empezar a la vez. […]Ellos saben que en el orden funcional las escuelas se iban a dividir en: inmediatas y mediatas.

El factor detonante fue un acuerdo de Consejo Directivo sobre la creación de la UCLV, el cual se dio a conocer a la opinión pública en la edición del lunes 28 de julio de 1952 de El Villareño. En estos “Pronunciamientos del Consejo de la Universidad Central «Marta Abreu»”, se explica que la Escuela Náutica no podría funcionar en 1952, por no haber remitido a tiempo los interesados el proyecto de presupuesto de la misma, lo que ha dado motivo a una serie de injustos ataques en la prensa de aquella ciudad, que de no cesar llevarán al citado Consejo a la revocación del acuerdo para su creación.

Con ese pretexto, el Consejo Universitario, haciendo uso de su autonomía, acordó en su sesión de 4 de abril de 1951: 7 Este nombre aparece consignado en un recorte de periódico encontrado en los archivos personales del Dr. Navarrete. Está fechado por el mismo Navarrete del jueves 7 de agosto de 1952 y se titula Los Estudiantes Universitarios de Cienfuegos y el Dr. Navarrete. El trabajo hace alusión a los criterios de los estudiantes cienfuegueros respecto a la creación del Centro Regional Universitario General Higinio Esquerra.

Que las Escuelas de funcionamiento inmediato en el año 1952, serían las de Educación, Ciencias Comerciales, Filosofía y Letras, Ingenieros Agrónomos, Ingenieros Químicos Industriales, Idiomas y Peritos Químicos Azucareros, quedando las demás ya acordadas para iniciar sus labores en la fecha posterior de acuerdo con las posibilidades de la universidad.

La sociedad civil no se mantuvo ajena al problema de la descentralización. Recortes de periódicos no identificados en los archivos personales del Dr. José Navarrete Surí, quien fue miembro del Consejo y fiel defensor de la unidad de la UCLV, dan fe de la conformación de diversos grupos que se manifestaron a favor. Tal es el caso del Frente Cívico Villaclareño Pro-Universidad descentralizada de Las Villas, la Asociación Cienfueguera Nacional, cuyo presidente era el Ing. Benigno Gessa; el Club Sagüero de La Habana, dirigido por el Prof. Primitivo Miranda; la Asociación Universitaria de Sagua la Grande y la Asociación Universitaria de Cienfuegos.

La tensión entre los cienfuegueros y el Consejo Directivo continuó hasta después de la apertura del primer curso académico de a UCLV. En Santa Clara también numerosas instituciones y asociaciones se manifestaron contra la descentralización de la UCLV. Así lo dio a conocer El Villareño el 17 de abril de 1953, donde anuncia el envío de telegramas al presidente de la República y al Consejo de Ministros por parte del Colegio Notarial de Las Villas, el Ateneo y el Liceo de Villaclara, y el Colegio de Procuradores, donde protestan y se ruega porque no se apruebe la Ley Decreto que descentraliza la UCLV, por carecer de fundamento serio, ser antipedagógico y atacar a Santa Clara en el más alto ideal.

A partir de entonces la tensión entre los cienfuegueros y los santaclareños disminuyó, mas no desapareció. Pero de forma proporcional creció con otros territorios como Sancti Spiritus. Enseguida se le sumó Sagua la Grande, donde tuvo una gran fuerza el movimiento en pro de la descentralización, y en menor medida en Remedios y Trinidad.

Así lo patentiza el diario La Correspondencia del jueves 2 de octubre de 1952, donde se expresa: Las clases vivas de Sagua la Grande, imitando el ejemplo de Cienfuegos y Sancti Spíritus, se movilizan ya con vista a lograr la descentralización de la Universidad “Marta Abreu”, que radica en Santa Clara.

Para los sagüeros era injusto centralizar la Universidad en una sola ciudad. Encabezados por su alcalde municipal, el doctor Juan G. Santana, los moradores de la Villa del Undoso defendieron la campaña por la creación de Centros Regionales Universitarios. Sin embargo, los intentos por descentralizar la Universidad fracasaron. Ninguna de las ciudades logró hacer cumplir su pedido respecto a la creación de Centros Regionales Universitarios, ni siquiera Cienfuegos con su Escuela Náutica.

Paulatinamente los temas concernientes a la descentralización fueron desplazados por los titulares de la “Apertura de la matrícula en la Universidad Central”, la cual comenzó a finales de agosto. La convocatoria, dada a conocer por los medios y la cual consta en el Boletín Oficial de septiembre de 1952, indica que el período previsto para la matricula sería a partir del 25 de agosto hasta el 27 de septiembre8, debiendo formalizarse la inscripción en las oficinas provisionales de la Secretaría General, situada en Juan Bruno Zayas 56, Norte (altos), en Santa Clara.

El comunicado excluía la Escuela Náutica cienfueguera. En consonancia con la decisión del Consejo en su sesión de 4 de abril de 1951 se informó que solo se ofertaban las carreras de Ingeniería Química Industrial, Ingeniería Agronómica, Perito Químico Azucarero, Ciencias Comerciales, Filosofía y Letras, Pedagogía y Profesor de Idioma Inglés. Se supo además que el importe de matrícula ascendía a 60 pesos, pagaderos en tres plazos bimestrales de 20 pesos cada uno, así como el carácter obligatorio de las clases.

A una velocidad maratónica la compañía constructora Japón y Menéndez S.A. construyó el edificio de Humanidades-Pedagogía, inmueble donde comenzaron las carreras humanísticas en el horario diurno y ciencias comerciales en el nocturno. El resto comenzaría a partir de 1953.

8 En el mismo Boletin aparece un acuerdo del Consejo del 19 de septiembre de prorrogar la matricula para el curso 1952-1953 hasta el 18 de octubre a las 12 del día.

La inauguración oficial del primer curso académico de la UCLV fue el domingo 30 de noviembre de 1952, a solo ocho meses del golpe de estado de Fulgencio Batista. Este acontecimiento tuvo lugar en medio de una situación delicada para el país. Seis meses antes, el 10 de marzo de 1952, tuvo lugar el golpe de estado de Fulgencio Batista, quien maniobró de forma perspicaz en los primeros meses de su régimen. Sin embargo, bajo ninguna circunstancia se violó la autonomía universitaria. Por lo contrario, el CD tuvo total libertad de acción en la UCLV, lo cual llevó en considerables ocasiones a exceso de autoritarismo de algunos de sus miembros, quienes fueron destituidos gracias al accionar de estudiantes y profesores progresistas en la reforma universitaria de 1957.

Conclusiones

Los antecedentes de la institución reconocidos por la historia oficial datan de 1843. Sin embargo fue en 1937, con la creación de la Comisión Gestora Pro-Universidad Central, cuando se dieron pasos contundentes materializados con la creación definitiva del Consejo Directivo, en 1947.

No obstante, en ese lapso de tiempo, hubo manifestaciones importantes además de Eduardo Machado en la Asamblea de Guáimaro, respecto a la necesidad de crear un centro de educación superior en el Las Villas.

Por su parte el proceso de aprobación de la ley 16 del 22 de noviembre de 1949 fue el resultado de la activa labor del Consejo Directivo y a la presión ejercida en el Congreso y el Senado, pues la negativa del presidente y la dilación del inicio de las actividades académicas tuvieron un fuerte trasfondo político.

Las actividades docentes comenzaron sin contratiempos en la UCLV a pesar de los intentos de descentralización que impulsaron cinco de las ciudades más importantes de la provincia de Las Villas. El perfil que predominó por las carreras que se convocaron fue el técnico-agrícola.

Bibliografía

Camps, P. (1948) Memoria Inaugural de la Universidad Central de Las Villas. Santa Clara, Dirección de Publicaciones de la UCLV.

De la Osa, E. (1952) ¡Al fin la universidad! en revista Bohemia, mes de diciembre.

Machado, R. (2002) Generalidades de la arquitectura de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas en revista Islas, #44 (133). Santa Clara. Julio-septiembre.

Navarrete, J. (1952) La Verdad sobre la Escuela Náutica en Cienfuegos en El Villareño, el 22 de julio.

Pérez, P. (1952) Se cometen irregularidades en la Universidad Central de Las Villas en El Mundo, 11 de noviembre.

____ (1952) Defensa de la Universidad Central, en El Villareño, año IV, 21 de Julio de 1952 #168.

Rodríguez, O. (1948) Memoria Inaugural de la Universidad Central de Las Villas. Santa Clara, Dirección de Publicaciones de la UCLV.

(1937) Semanario Universidad Central

(1952) El Villareño, lunes 11 de febrero. Edición vespertina.

(1952) El Villareño, del 22 de abril.

(1952) “Pronunciamientos del Consejo de la Universidad Central “Marta Abreu” en El Villareño, lunes 28 de julio.

(1952) La Correspondencia del jueves 2 de octubre de 1952.

(1954) Boletines Oficiales 1952-1954. Dirección de Publicaciones de la Universidad Central de Las Villas.

(1955) Boletines Oficiales Año 1955. Dirección de Publicaciones de la Universidad Central de Las Villas.

(1956) Boletines Oficiales Año 1956. Dirección de Publicaciones de la Universidad Central de Las Villas.

(1957) Boletines Oficiales Año 1957. Dirección de Publicaciones de la Universidad Central de Las Villas.

(1957) La reforma universitaria. Santa Clara, Dirección de Publicaciones de la Universidad Central de Las Villas.

(1958) Boletines Oficiales Año 1958. Dirección de Publicaciones de la Universidad Central de Las Villas.

(1959) Boletines Oficiales Año 1959. Dirección de Publicaciones de la Universidad Central de Las Villas.

Anexo 1:

En el acto de inauguración simbólica de la UCLV, Pedro Camps (1948), expresó respecto al apoyo recibido para la creación de la casa de altos estudios:

Pidiéronla la Convención Nacional Rotaria celebrada en Placetas el 28 i 29 de Agosto, la Asamblea de Alcaldes de esta Provincia el 19 de Septiembre i la Convención Nacional de Periodistas de Cuba reunida en el Teatro La Caridad de Santa Clara el 24 de Octubre, las tres del mismo año; i también clamaron por ella desde el principio la Hermandad Ferroviaria por su Delegación de Sagua la Grande, los Institutos de Segunda Enseñanza de Sagua, Remedios, Sancti–Spíritus i Santa Clara; las Escuelas Normales para Maestros i de Kindergarten, la de Comercio, etc., i todas las Instituciones i Sociedades provinciales, sumándose a la petición el legendario Camagüey.

Anexo 2:

En el artículo publicado por Enrique de la Osa en la sección En Cuba de la revista Bohemia, se manifiesta el criterio del ministro de Educación de turno respecto a la aprobación de la ley para oficializar la UCLV por el presidente Carlos Prío:

—Soy de opinión que no podemos crear universidades festinadamente, sin disponer de recursos. Yo les aconsejo que vean a los congresistas de Las Villas para que abandonen el proyecto […] Si esa ley se aprueba, el Presidente la vetará.

Anexo 3: Foto del reportaje de Bohemia en 1952

Anexo 4:

También se estipulaba que es una corporación de interés público con plena competencia y capacidad para regir todo lo concerniente al servicio de la enseñanza que impartan, a la expedición de títulos de capacidad profesional, a la incorporación de estudios hechos en el extranjero, a la convalidación o incorporación de títulos extranjeros y a la realización de todos los demás fines docentes, culturales y sociales propios de la institución Universitaria

Con este Reglamento se estableció además la obligación de cubrir mediante concurso–oposición los cargos de profesores ordinarios en el plazo improrrogable de dos cursos académicos. De acuerdo con lo estipulado ambas universidades son instituciones oficiales de docencia superior.

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