Compañías de seguros en Cienfuegos. 1919-1930.
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Compañías de seguros en Cienfuegos. 1919-1930.

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La actividad comercial determinó la existencia de relaciones de carácter  funcional entre los comerciantes de Cuba y las  firmas comerciales, industriales, aseguradoras, navieras y bancarias de muchos países. Bancos norteamericanos sin sucursales en Cuba, utilizaban como corresponsales  a comerciantes de distintas plazas del país. Del mismo modo las tradicionales aseguradoras de Londres y Liverpool, así como otras norteamericanas y canadienses dedicadas al giro, utilizaban a los comerciantes de las plazas cubanas en las operaciones de aseguramiento de mercancías[1] .

En Cienfuegos en 1872 ya existía una sucursal de la compañía inglesa de seguros contra incendios North British & Mercantile Fire Insurance Company, representada por Augusto Font, la cual fijaba una prima  de 10 000 pesos y tenía una renta anual de 2 millones de pesos[2].

 

Las aseguradoras extranjeras ejercieron su predominio en la región hasta 1919, fecha en que surge la Compañía de Seguros  y Fianzas Cienfuegos S.A. Esta compañía de seguros fue la primera y la más importante de cuantas se crearon en Cienfuegos con capital doméstico. Entre 1919 y 1930 surgieron 11 sociedades anónimas dedicadas al negocio de seguros y fianzas, a razón de una por año. En 1923 se constituye La Libertad, La Imperial en 1925, La Financiera  y La Seguridad, ambas en  1926, Mercurio S.A. en 1928, Cápiro y Cía. en 1929 y Financiera de Valores, Cantabria, Trust   S. A y La Colonial, todas en 1930[3].

Los capitales sociales de dichas compañías aseguradoras oscilaban entre los  25 000 y los 500 000 pesos. Sin dudas las más importantes entre ellas tanto por su perdurabilidad en el tiempo  como por el volumen de sus operaciones y el capital invertido fueron: La Compañía de Seguros y Fianzas de Cienfuegos S.A. (1919) y La Financiera de Valores S.A. (1930) ambas con un capital social pagado de 500 000 pesos.

De las 11 sociedades surgidas entre 1919 y 1930 seis de ellas estaban constituidas por socios  de origen cubano y español, una  estaba compuesta íntegramente por españoles (asturianos) y solo en cuatro la totalidad de los socios era de origen cubano.

La representación asturiana está presente en tres de dichas compañías aseguradoras, La Libertad que giraba con un capital de 100 000 pesos, constituida por un cubano y el astur Manuel Lanza Lanza; La Imperial fundada en 1925 por los  hermanos astures Manuel y Aquilino Sanso Lanza  con un capital de 100 000 pesos y la Compañía de Seguros y Fianzas de Cienfuegos.

La Compañía de Seguros y Fianzas de Cienfuegos S.A. fue la firma aseguradora más importante que tuvo la región cienfueguera hasta 1958. La empresa  se  constituye  por iniciativa de un grupo de comerciantes  polivalentes establecidos en la ciudad de Cienfuegos, la mayoría de ellos con experiencia en el ramo de la banca y los seguros, pues anteriormente habían sido representantes de firmas aseguradoras extranjeras (inglesas y norteamericanas).

La Compañía se forma en el despacho del acaudalado comerciante vasco  Nicolás Castaño Capetillo ante el notario Felipe Silva Fernández. El capital social acordado[4] fue de un millón de pesos y el emitido[5]  de  250 000 pesos, representado por 2 500 acciones de  100 pesos. El impacto que produjo en la ciudad la constitución la firma aseguradora fue tal que se acordó emitir otros  250 000  en acciones, quedando elevado el capital pagado a medio millón de pesos[6].

Los socios constituyentes fueron trece en total: el vasco Nicolás Castaño Capetillo, los asturianos Acisclo y Modesto del Valle Blanco, Francisco Díaz García y Amador Bengochea Muñiz; los gallegos Modesto Novoa Moure y José Reigosa Lombardero y los cubanos Eliseo Rangel Jiménez, Felipe Silva Gil, Andrés Díaz de Villegas, Carlos Felipe Gutiérrez Valladón[7],  Eliseo Rangel y Jerónimo Visozo Tellechea. Su primer presidente fue Nicolás Castaño Capetillo y Modesto del Valle Blanco ocupaba los cargos de vicepresidente y de administrador interino[8].

 

Como hemos podido apreciar, la composición social de la Compañía estaba integrada por una elite de comerciantes polivalentes de origen cubano y español con una gran experiencia en el ramo de los servicios bancarios, crediticios y de seguros. Los socios cubanos- seis en total- representan el 46,16%, mientras que los españoles lo hacían en un 53,84%. Dentro del conjunto español, los asturianos estaban en mayoría con una participación de cuatro socios, lo que representaba un 30,76% del componente español. Las cifras citadas nos demuestran que por esta fecha todavía las elites de origen español y dentro de ella los asturianos juegan un papel rector  en la economía y sociedad cienfueguera y por ende cubana y que no han sido desplazados aún ni por los cubanos ni por los intereses norteamericanos[9].

En 1923 la firma decide construir un edificio social propio, para ello contó con la participación del arquitecto Luís Gálvez, quien fuera el director general de las obras constructivas y diseñador del inmueble. Para llevar a delante la ejecución del proyecto la Compañía convocó a una subasta con el objeto de adjudicar el contrato de construcción.  A dicha subasta se presentaron cinco contratistas, resultando electo el maestro de obras Miguel Calzadilla, quien se comprometió a ejecutar la obra por 122 300 pesos en un plazo de 315 días hábiles[10].

Para garantizar la ejecución del edificio, la Compañía de Seguros y Fianzas de Cienfuegos obligó al ejecutor a aportar una fianza de 12 300 pesos, equivalente al 10% del valor total de la obra y como Calzadilla no disponía de esa suma en efectivo, solicitó un préstamo con hipoteca a la Compañía de Seguros y Fianzas  de Cienfuegos S.A. El préstamo se concertó por un año, sin intereses, pero si al término del plazo fijado no se había efectuado el pago, se establecería un interés del 10% anual desde su vencimiento hasta el pago definitivo. Para garantizar el pago Calzadilla estableció una hipoteca voluntaria sobre cinco casas de su propiedad[11].

El edificio social fue construido en la esquina de las calles San Carlos y Hourruitiner, en el centro histórico urbano de la ciudad de Cienfuegos, ocupando un solar propiedad de la firma, con un área de 701m².

En el balance de la compañía efectuado en diciembre de 1924 se expresan algunos datos económicos de interés que nos dan la medida del alcance de esta firma aseguradora y crediticia cienfueguera. Se manifiesta que en inversiones la sociedad tiene  colocados  202 566 pesos. Los préstamos garantizados con primeras hipotecas sobre propiedades en Cienfuegos  ascendían a  195 000 pesos, en Bonos de la República las cifras alcanzaban los  221 773 pesos. Respecto al efectivo disponible poseía  6 439 pesos en caja y en bancos  50 755 pesos, mientras que sus reservas se distribuían de la siguiente manera: utilidades pasadas a la reserva  143 944 pesos, reservas técnicas  30 087 pesos y  reservas para incendios 15 288 pesos, lo que nos da un total general de  189 319 pesos[12].

Como se ha visto una de las principales fuentes de ingreso de la  entidad eran los préstamos con hipotecas. Dichos préstamos eran realizados bajo intereses que oscilaban entre el 8% y el 10% anual. Los intereses se pagaban por mensualidades y la falta de pago de cuatro mensualidades daba lugar al término del contrato y a la adjudicación de las propiedades hipotecadas si no se pagaba el préstamo. 

Para garantizar sus ganancias la sociedad exigía a sus deudores que los inmuebles hipotecados fueran asegurados contra incendios en su compañía, al menos por el tiempo que durara el plazo del préstamo, plazo que variaba según el monto de la suma facilitada[13].

Otra de las operaciones financieras que realizaba la compañía era la de otorgar fianzas, las cuales eran concedidas básicamente a notarios, jueces, mandatarios judiciales, entre otros cargos públicos. Dichas fianzas oscilaban entre los 1000  y los 5 000 pesos, según la  notaria a ocupar  o el cargo a desempeñar. Pongamos de ejemplo una notaría en la ciudad de Cienfuegos requería una fianza de 5 000 pesos, mientras que para ocupar una ubicada en los poblados de Palmira o Lajas el monto de la misma era de 1000 pesos[14].

Los accionistas de la compañía decidieron establecer en su edificio social un consultorio y sala de curaciones de emergencias dotadas con todos los aparatos y recursos propios, lo que resultaba altamente beneficioso para los asegurados que podían tener un lugar conocido donde enviar a sus lesionados. Hasta diciembre de 1924 se habían atendido 3 831 casos  con indemnizaciones pagadas por el concepto de accidentes de trabajo ascendentes a 59 731 pesos y por concepto de gastos de honorarios médicos y curaciones  56 241 pesos, cifras que redundan en un total pagado por accidentes de trabajo, en un total de  115 973 pesos[15].

Según la prensa de la época, 1924, el departamento de incendios era el más importante de la compañía y cubría riesgos por millones de pesos “sin que este ofrezca peligro alguno para la compañía dada la organización que mantiene su oficina principal en coordinación con la agencia general establecida en La Habana y con las demás subagencias en toda la República”[16]. Se emitieron  entre marzo 1919 y diciembre de  1924  un total de 9 355 pólizas de incendio y 6 571 renovaciones sobre las mismas, teniendo que responder a 127 incendios  pagando por ello la cifra de  96 722 pesos.

La Compañía de Seguros y Finanzas de Cienfuegos tuvo una vida próspera y al cerrar el año 1958 se encontraba aún activa presidida por Esteban Cacicedo Gutiérrez[17].

 Como se ha podido observar a lo largo del presente artículo las elites  asturianas  demuestran una relevante participación en el ámbito financiero regional. Esas mismas élites van a tener un papel protagónico en la sociedad civil cienfueguera a través de las directivas de las asociaciones más importantes de la región, ya sean asociaciones de carácter mercantil o en las distintas sociedades regionales de origen  español.[18]



Referencias

[1] VerLa Burguesía Comercial en Cuba. 1898-1920, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, Cuba, 1990, pp.75-76.

[2] Ver: Diario de Cienfuegos, Cienfuegos,3 de julio de 1872, p.4.

[3] Ver AHPC Fondo  Registro Mercantil Libros de Sociedades, Tomos 49 al 53.

[4] El capital acordado, autorizado o nominal de una sociedad anónima no es mas que la suma o monto total del capital social por el cual la sociedad tiene derecho a emitir acciones representativas del mismo, que se distribuirán entra los socios según el capital aportado por cada uno de ellos. Ver Joaquín Garrigues, Tratado de derecho Mercantil, Revista de derecho mercantil, Madrid, 1947, pp. 638-640.

[5] El capital emitido equivale al valor total de los títulos o valores emitidos por la sociedad anónima, los cuales pueden haber sido pagados en parte o en su totalidad por los correspondientes socios, mientras que el capital pagado es cuando el capital ha sido pagado realmente por los socios. Ibídem.

[6] Apuntes sobre Cienfuegos, Imprenta R. Bustamante, Cienfuegos, 1924, pp. 23. 24

[7] Carlos Felipe Gutiérrez Valladón era el hermano mayor de Viriato Gutiérrez, el padre de ambos, Felipe Gutiérrez Uvilla,  fue un importante comerciante  santanderino que hizo fortuna en Cienfuegos en el giro de importación de cristalería y loza bajo la razón social de Felipe Gutiérrez y Cía., la cual giraba con un capital de 80 000 pesos en 1906. Ver AHPC, Protocolos Notariales de Pedro Fuxá Seuret, escritura del 21 de abril de 1906.

[8]El Republicano, 25 de mayo de 1925.

[9] En 1924 al ser realizado el balance anual de la compañía, se refleja que el número de socios ha aumentado de 13 socios constituyentes en 1919  a 20 socios, 11 de origen español y 9 cubanos lo que da un porcentaje de un 55% y un 45% respectivamente. Por su parte los socios de origen asturiano aún son mayoría dentro de la colectividad española de la sociedad con una participación  de 6 miembros, representando el 30% del total general y el 54,54% del grupo español.  La directiva  estaba integrada por: Presidente Nicolás Castaño (vasco), Primer vicepresidente  Eliseo Rangel Jiménez (cubano), Segundo vicepresidente Modesto del Valle Blanco (asturiano), Secretario Felipe Silva Fernández (cubano) y como directores figuraban los asturianos Francisco Díaz García, Amador Bengochea Muñiz, Pedro Monasterio Alonso, Manuel Fernández Martínez y Francisco Cuervo Suárez; los santanderinos Esteban Cacicedo Torriente y Torcuato Ruiloba; el  gallego José Reigosa Lombardero; el catalán José Ferrer Síres y los cubanos Carlos Felipe Gutiérrez Valladón, Luís E. Hernández Mauri, Andrés Díaz de Villegas, Eliseo Rangel Curiel, Ramón Torre Tejera, Juan J. Hernández Mendoza y Manuel Díaz Pérez.  El Republicano, 25 de mayo de 1925.

[10] AHPC, Protocolos Notariales de Felipe Silva Fernández, folio 33, Escritura 44 del 23 de febrero de 1923.

[11] AHPC, Protocolos Notariales de Felipe Silva Fernández, folio 428, escritura 45 del 22 de febrero de 1923.

[12]El Republicano, Ob. Cit

[13] AHPC, Protocolos Notariales de Felipe Silva Fernández, folio 919, escritura 66 del 29 de julio de 1919.

[14] AHPC, Protocolos Notariales de Felipe Silva Fernández, escrituras 67, 316 y 229 de 1920 y escrituras 257 y 295 de 1921.

[15] Apuntes sobre Cienfuegos, Ob. Cit, p.28

[16] Ibídem, p. 31.

[17] Nieto del conocido comerciante, industrial y banquero santanderino radicado en Cienfuegos, Esteban Cacicedo Torriente.

 
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