El Triunfo de la Revolución Cubana y las sociedades de negros y mulatos en Holguín.
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El Triunfo de la Revolución Cubana y las sociedades de negros y mulatos en Holguín.

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El período de la historia de Cuba iniciado tras el golpe de estado del 10 de marzo de 1952 resultó, como todos sabemos, muy convulso. Este acontecimiento provocó una oposición creciente en la sociedad civil cubana, cuyos ejemplos más fehacientes resultaron los asaltos a los Cuarteles Moncada en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, el 26 de julio de 1953 y  el desembarco de los 82 expedicionarios del Yate Granma, el 2 de diciembre de 1956, acontecimientos  que iniciaron la última etapa de las guerras de liberación nacional dirigida por Fidel Castro Ruz. Además el asalto al Palacio Presidencial y la toma de Radio Reloj el 13 de marzo de 1957 y el alzamiento de Cienfuegos el 5 de septiembre de 1957, fueron otros acontecimientos que, sin dudas, ocuparon la atención de la ciudadanía cubana.

 

 

La situación del negro, incluida la discriminación, pareció desaparecer, sobre todo en las primeras semanas del ascenso del gobierno revolucionario. El nuevo poder que había asumido a principios de 1959 se identificó casi de manera inmediata  con el problema racial del país.

Los integrantes del Partido Comunista, que regresaban a la vida pública tras varios años en la clandestinidad, reanudaron la necesidad  de implementar una legislación que condenara la discriminación sufrida por la población negra cubana.

Casi a diario, los miembros del Ejército Rebelde, enfrentaron situaciones en disímiles lugares públicos; entiéndase playas, hoteles, parques, etc. en que el color de la piel de los participantes salía a relucir[1]. Permanecía así en el imaginario social el desafortunado estereotipo negativo sobre los negros y mulatos.

No obstante, de acuerdo con lo planteado por el investigador Fernández Robaina: “(…) el 15 de febrero de 1959, Juan René Betancourt publicó un artículo en el cual, después de expresar su satisfacción por la caída de Batista y por las  esperanzadoras promesas de la evolución para iniciar el desarrollo económico, social y educacional y cultural del país, manifestó que le parecía conveniente que el gobierno revolucionario se pronunciara, diera a conocer cuál iba a ser su política en lo concerniente a la lucha contra la discriminación racial (…”)[2].

Después del discurso pronunciado por el líder de la Revolución, el 22 de marzo de 1959, donde él realiza un llamado a la comunidad cubana de intelectuales para lograr plenamente la integración racial dentro de Cuba, se produjeron una serie de respuestas a la proposición del Comandante en Jefe, encaminadas fundamentalmente al establecimiento de posibilidades equitativas en lo laboral y educacional. La idea en sí era alcanzar una proporción más cerca entre blancos y negros en cada entidad comercial, industrial o educacional del país.

El propio Juan René Betancourt[3] consideraba prudente la utilización de la  denominada Federación Cubana de Sociales de Color como una alternativa para apoyar a la naciente Revolución y propiciar la lucha contra el racismo de manera bien organizada. Sin embargo, esta propuesta no coincidía con la visión que el poder revolucionario tenía de la problemática racial.

Mientras la generalidad de las organizaciones de la sociedad cubana se reorganizaban para integrarse con mayor coherencia al proceso revolucionario, y aparecían agrupaciones como los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la  Federación de Mujeres Cubanas (FMC), la Unión de Pioneros de Cuba (UPC), devenida luego Organización de Pioneros José Martí, entre otras, la asociación rectora de la lucha social del negro cubano, la Federación de Sociedades de Color, desapareció.

La atención de la Revolución cubana, en aquellos primeros momentos,  se concentró en la defensa  de la misma y en los planes que  indicaban el interés del gobierno por satisfacer las necesidades materiales y espirituales de la población, a partir  de una concepción que trató de resolver fundamentalmente los problemas colectivos, los de las grandes mayorías sociales. Al propio tiempo  procuró llevar una política de igualdad social justa, pero en la cual las acciones creativas individuales estaban subordinadas y limitadas por las políticas colectivas y la desatención de todo intento individual que no estuviera en función de la colectividad.

Toda expresión de la problemática racial individual, conjuntamente  con  algunos otros temas, no fueron considerados relevantes, ante la creencia general de que esas problemáticas estaban  ya superadas. Recuérdese  la negación que se hacía  de la existencia creciente de la prostitución, entre otros fenómenos sociales, que indicaban claramente trastornos sociales serios, que aunque   minoritarios, merecieron ser analizados  para hallar una solución justa.

Gracias al advenimiento de la Revolución, no era necesaria la continuidad de sociedades integradas únicamente por negros y mulatos, debido a que todas las asociaciones de instrucción y recreo se encontraban al alcance de toda la población, sin distinción de raza o procedencia social.  

En la ciudad de Holguín, después del triunfo revolucionario de enero de 1959, las sociedades de negros y mulatos, también mostraron grandes esperanzas en la nueva dirección del país para solucionar los problemas discriminatorios existentes hacia  el negro y el mulato.

El 8 de abril de 1959, el periódico Norte, reproduce una entrevista que el periodista de este diario, Rafael Pupo Mendoza,  le realizara al último Presidente de la Unión Holguinera, Segundo Inza Ricardo, publicada bajo el título: “El negro siempre ha dado gran aporte a la causa libertaria cubana”.

En esta entrevista, Inza Ricardo, enfatiza en la fraternidad y el civismo que siempre ha estado presente en el negro cubano dentro de la sociedad  en Cuba.

Sobre esto, Inza expresó: “En el orden de la fraternidad humana, el problema de la integración y la solución del mismo, es de lo más justo y humano que pueda realizarse en un pueblo. Hay antecedentes históricos de orden moral que marchan de espaldas a esa gran realidad, constituye una infamia nacional, la no solución del mismo, pues de todos es conocido el gran aporte del negro en todas nuestras luchas libertarias, primero, frente al coloniaje español y luego frente a los gobiernos tiránicos como el que acaba de ser derrocado”. [4]

Estas palabras del presidente de Unión Holguinera, expresan el papel desempeñado por importantes sectores negros y/o mulatos destinados al logro de un reconocimiento de éstos en el proceso de integración nacional en la República cubana. Ello no resultó suficiente. Tras la instauración de la República en 1902, no pocos pensaron que la mayoría de los problemas sociales, incluido el racial, se solucionarían rápidamente. Desafortunadamente, el legado martiano que estimulaba la igualdad de derechos para los negros –el que expresaba que si se acusaba de racista a un negro por defender sus intereses, bienvenido era ese calificativo, porque era un racismo del bueno- no alcanzó la popularidad y difusión requeridas.

En la citada entrevista concedida por Seguno Inza al periodista de Norte, el Presidente de la sociedad de negros más importante de Holguín, también dijo: “Nuestra institución social (...) está en el ineludible deber de respaldar la política integracionista  de Fidel Castro, porque es justa y patriótica y además porque esta medida destruirá, posibles conflictos que podría surgir en el futuro, porque las clases desposeídas de todos los pueblos, se han unido para reclamar sus derechos y enfrentarse a aquellos que deseen negárselos (…)[5].

Por último, Inza, ofrece sus esperanzas en la nueva generación de cubanos que a partir de ese momento, lucharía con voluntad política para resolver totalmente el flagelo del racismo y la discriminación racial en el país: “Te puedo decir que como perteneciente a la generación frustrada que sufrió el triste desencanto de tantas decepciones que se habían hecho perder la fe en los destinos de mi patria, quiero felicitar a esta juventud radiosa y sana, que tanto los que cayeron en la demanda como los que viven, deben sentirse orgullosos de no ser frustrados en sus anhelos y vaya hasta ellos, los parabienes de este modesto cubano (…)[6].

Durante los dos primeros años de Revolución cubana en el poder, las sociedades El Alba, Unión Holguinera, además de otras no menos importantes  como Pueblo Nuevo Club, Club Progresista y Club Juvenil, continuaron desarrollando actividades instructivas y de recreo, aunque respondiendo a intereses del nuevo poder político: lograr incorporar a toda la población cubana a las actividades artísticas y culturales en sentido general, sin distinción de ningún tipo.

Los edificios que ocuparon El Alba y Unión Holguinera, pasaron progresivamente a instancias de la administración local revolucionaria y sus espaciosos locales serían asumidos, entre los años 1961 y 1962, por el Departamento de Cultura de la Administración Municipal. Ya desde 1960, se oficializaba por las nuevas autoridades políticas de la municipalidad, el posible destino que tendría el inmueble que ocupaba El Alba. (Ver: Anexo).

Desparecían así, las sociedades de negros y mulatos holguineros, que a pesar de su carácter segregacionista, representaron el civismo de esta población, y desempeñaron un papel destacado en la promoción de valores patrios en la cultura e identidad cubanas.

ANEXO:

Contrato de arrendamiento entre la Sociedad El Alba y la  Administración Municipal de Holguín en 1960.

“Contrato privado de arrendamiento.

En  la ciudad de Holguín a los dieciocho días del mes de Julio del año mil novecientos sesenta.

COMPARECEN:

De una parte: El señor Renán Ricardo Rodríguez, cubano, mayor de edad, natural de Holguín, casado y vecino de esta ciudad; el cual comparece en nombre y representación de la Administración Municipal, en su calidad de COMISIONADO MUNICIPAL designado por la Revolución, con plenas atribuciones legales para este acto.

Y de otra parte: El doctor Eduardo Rodríguez Pedrero, cubano, médico, casado, mayor de edad y natural de Camagüey, vecino de esta ciudad, el cual comparece en este acto como representante por ser su Presidente y constar así en los Reglamentos de la Sociedad El ALBA, con plenas atribuciones para este otorgamiento.

Ambos comparecientes exponemos en este momento que nos encontramos en el pleno  ejercicio de nuestros derechos civiles y con la capacidad legal necesaria para este otorgamiento.

Dice el doctor EDUARDO RODRÍGUEZ PEDRERO:

PRIMERO: Que la Sociedad EL ALBA a la cual representa es dueña de un local anexo al edificio social de la misma que da por frente a la calle de Mártires por una puerta y estando formado dicho local por un pasillo, corredores y patio.

SEGUNDO: Que en este momento cede en Contrato de Arrendamiento Privado el anterior inmueble descrito a la Administración Municipal de Holguín por el término de UN AÑO a partir del primero de Julio pasado en que comenzó a usarse por la Administración-, siendo prorrogable este CONTRATO automáticamente, por un término igual, si la Administración Municipal no lo renunciara a su vencimiento, empleándose igual procedimiento en los sucesivos vencimientos.

TERCERO: El precio del arrendamiento será de CINCUENTA PESOS ($50.00) Mensuales, pagaderos a su vencimiento el día último de cada mes.

Dice el señor RENAN RICARDO RODRÍGUEZ, Comisionado Municipal.

CUARTO: Que en nombre de la Administración Municipal y en su carácter de Comisionado, acepta este Contrato de Arrendamiento en la forma expresada en los párrafos anteriores, comprometiéndose a su más estricto cumplimiento.

Dicen ambos comparecientes:

QUINTO: Leído el anterior Contrato es ratificado en todas sus partes por nosotros los comparecientes, procediéndose su firmante el Secretario de la Administración Municipal.

Y para la debida constancia, se extiende el presente Contrato por cuadriplicado, en el despacho de la Alcaldía Municipal, en la calle de Frexes No. 80 y 82 Altos, de la ciudad de Holguín, siendo las diez de la mañana del día diecieocho de Julio de mil novecientos sesenta, que firma el doctor EDUARDO RODRÍGUEZ PEDRERO y RENÁN RICARDO RODRÍGUEZ, Comisionado Municipal, por ante mí el Secretario de la Administración Municipal, que Certifico:

 

  Renán Ricardo Rodríguez                                  Dr. Eduardo Rodríguez  Pedrero

COMISIONADO MUNICIPAL                                         ARRENDADOR

Fernando Pérez Zorrilla

SECRETARIO DE LA ADMÓN. MUNICIPAL.

(Fuente: AHPH- Fondo: Gobierno Revolucionario. Comisionado JUCEI. Leg. 26, Exp. 1180, folio 1-1v)

Bibliografía consultada:

1. Betancourt, Juan René: El negro, ciudadano del futuro, Cárdenas y Cía., La Habana, 1959.

2. Fernández Robaina, Tomás: Cuba, personalidades en el debate racial, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 2007.

3._______________________: La identidad del afrocubano y el movimiento hip hop en el proceso de  la cultura y la nacionalidad cubana (libro digital).

4. López Capablanca, Vicente: La familia Avilés, Holguín, 1962.

5. Montejo Arrechea, Carmen: Sociedades negras en Cuba 1878-1960, La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 2004.

6. Morales Domínguez, Esteban: Desafíos de la problemática racial en Cuba, La Habana, Fundación Fernando Ortiz, Colección La Fuente Viva, 2007.

7. Morales Fundora, Sandra: El negro y su representación social, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 2001.

 

Publicaciones de archivo:

1. Archivo Histórico Provincial de Holguín (AHPH) Fondo: Gobierno Revolucionario. Comisionado JUCEI.

Publicaciones Seriadas:

Periódicos:

1. Norte, Holguín, 1952-1960

2. Surco, Holguín, 1961

3. Gaceta de Cuba, 2005



[1] Alejandro de la Fuente: Un debate necesario: raza y cubanidad. En La Gaceta de Cuba, No.1, Enero-febrero/2005, pág.62

 

[2] Tomás Fernández Robaina: Identidad afrocubana, cultura y nacionalidad, p.10.

[3] Juan René Betancourt. Periodista fundador de la Organización Nacional de Recuperación Económica, resultando  un camino para lograr el avance social y económico del negro cubano.

[4] Periódico Norte , 8 de abril de 1959, p.7

[5] Idem

[6] Idem

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