Artí­culos Publicados
Villa Clara con Todos
Artículos más Leídos
Artículos más Actuales
25 - 09 - 2018
Aviso
  • La cuenta de Invitado no está configurada correctamente. Por favor establezca la opción 'Nombre de usuario invitado' de manera que corresponda a un nombre de usuario registrado. guest_username="Invitado"

    --
    yvComment solution, version="2.00.4"

Artí­culos Estáticos

CAMBIO DE IMAGEN

Ratio:  / 0

EN BREVE NUESTRO SITIO WEB TENDRÁ UN NUEVO DISEÑO, CON MEJORES OPCIONES Y POSIBILIDADES PARA TODOS AQUELLOS QUE SE NOS ACERCAN Y DAN SEGUIMIENTO A LO QUE PUBLICAMOS.

EL  SITIO SEGUIRÁ UTILIZANDO LA URL: www.archivohistoririco.villaclara.cu

ESTAREMOS ATENTOS A SUS SUGERENCIAS.

DIRECCIÓN ARCHIVO HISTÓRICO  PROVINCIAL

SANTA CLARA. VILLA CLARA. CUBA

Insigne cantor santaclareño

Ratio:  / 0

Antonio Vidaurreta Alvarez nace en Santa Clara el 11 de abril de 1832, pilongo de pura cepa, pues recibe las regeneradoras aguas del bautismo en la iglesia Parroquial Mayor de Santa Clara el 9 de mayo del mismo año[1]. Hijo de Don Juan Vidaurreta, natural de Málaga (España) y de Doña Manuela Álvarez, oriunda de Santa Clara, ambos vecinos de esta villa. Es uno de los tantos poetas santaclareños del siglo XIX, muy vinculado a la cultura santaclareña, pero además muy divulgado en la prensa de época, libros y otras bibliografías afines a la cultura local.

Vivió en una de las calles más céntricas de la urbe santaclareña: San José, actual Villuendas entre Padre Chao y Marta Abreu, como constancia aún existe una tarja que identifica el lugar: Antonio Vidaurreta Alvarez. EL FECUNDO E. INSPIRADO BARDO VILLACLAREÑO NACIO EN ESTA CASA EL 11 DE ABRIL DE 1832.RECUERDO DELAYUNTAMIIENTO, OCTUBRE 12 DE 1925.Antonio Vidaurreta contrajo matrimonio con Ana María Santiago Gómez Cabrera el 16 de enero de 1860[2] cuando contaba con 28 años de edad, según consta en documento expedido en la Diócesis de Santa Clara. Santa Iglesia Catedral Santa Clara de Asís.

La mayor parte de su obra poética manuscrita e impresa se encuentra en el Fondo Personal García Garófalo del Archivo Histórico Provincial de Santa Clara y en los periódicos locales: “El Eco de Las Villas”, “La Alborada”, “La Publicidad”, “El Villareño”, “El Comercio”, asi como en bibliografías afines como revistas:  “Villaclareña”, “El Mosaico”, “La Esquila”, “El Destello”, “El Resumen”, “Villaclara”, “Cubanacán”; libros que dieron a conocer su trayectoria poética como : “Los poetas villaclareños”, “Ayer de Santa Clara”, “Peñas y Tertulias”, “Zig-Zags”, Album que perteneció a Antonio Ruiz Pegudo, algunos  biógrafos de Marta Abreu, boletines culturales Guamo y  Cartacuba, entre otros y en internet la antología digital “Poetas cubanos: Los Vidaurreta: Antonio Vidaurreta Alvarez; Augusto Vidaurreta Gómez; Antonio Julio Vidaurreta Casanova...”.

Fue redactor de “El Destello”[3], junto a los poetas locales Emilio Pérez de Morales y Manuel Serafín Pichardo Peralta, realizó igual labor en “El Resumen”[4] en unión de Francisco López Leiva, Emilio Pérez de Morales, José Braulio Alemán y Juan Zamora; se desempeñó en igual cargo “El Mosaico”[5] con el Dr. José Rafael Tristá y Francisco López Leiva. Además fungió en igual cargo en el semanario habanero “El Moro Muza”[6], con Manuel García Garófalo Morales y Salvador A. Domínguez y en el cual hay un buen ramillete de sus poesías.

Sus primeros versos los escribió en 1856 y los tituló “A un lirio” y “El estío”, pero son muchos los que escribió a partir de esta fecha que suman un total de más de 100 poesías.

Su numen de poesías las dedicó a: “Eligio Eulogio Capiró”, en 1865, “En la muerte de José de la Luz y Caballero”, en 1862, “A la memoria de la Maestra Nicolasa”, en 1880, En 1881 le fue premiada la poesía “Al esclarecido poeta Don Gaspar Núñez de Arce”, en un certamen literario realizado en esta ciudad[7], la que fue premiada con un tomo de las poesías del expresado autor en el certamen de los notables artistas Néstor Palma y Ramón Solís, celebrado en el mes de octubre de 1881; “En la muerte de José Antonio Cortina”, en 1884, “A la memoria de Doña Rosalía Arencibia de Abreu. Al instalarse la escuela que para niñas pobres mandó a fundar en esta ciudad”, en 1884,y que se llamó Santa Rosalía, actual Complejo Gastronómico Cultural Santa Rosalía[8],  “Ante el Obelisco de los insignes patricios Juan Martín de Conyedo y Francisco Antonio Hurtado de Mendoza”, en 1886, monumento más antiguo que se conserva en vuestro parque Leoncio Vidal Caro, en la inauguración de los cuatro lavaderos públicos (en 1887), “Plegaria a las Hijas de María”[9], en 1888, “A Cárdenas”, con motivo del primer juego de béisbol efectuado en esa ciudad matancera entre novenas de ambas localidades, en noviembre de 1889[10], en el terreno donde se efectuó el juego se declamó este poema por  el Licenciado y notable poeta santaclareño Manuel Serafín Pichardo Peralta; “2 de junio, en 1889”, “A Santa Cecilia”, en 1884[11], “A Rafael María de Labra”[12], en 1880, Himno (en la instalación de la sección de literatura y apertura de la biblioteca del Casino Español, en 1870;encontrándose en Siguanea en 1894, se inspira y escribe el poema “Al Hanabanilla”:

Entre follajes de verdor lozano

de un monte dilatado y suspendido

tajando la mitad estremecido,

desciendes con estrépito lejano.

¡Oh!, si de Heredia el rítmico lenguaje

Al dominar del Niágara la altura,

Sacudiera en mi frente su oleaje

pero además el esclarecido poeta, tiene otras composiciones como: “Al Bélico”, “A Villaclara”, “Veladas de San Juan”, “¡A Sanjuanar!”, con motivo de la verbena de San Juan en la calle de Colón, A Fernando de Lesseps y otras tantas.

Según plantea el destacado periodista local Florentino Martínez Rodríguez, en su sección “Humo y Ceniza”, del periódico El Villareño, en la etapa colonial existieron en Santa Clara una decena de barberías todas con un fin específico. Las de Celestino y Leandro eran verdaderas peñas literarias, en la que todos los talentos de entonces, trataban de probar sus habilidades como oradores, como escritores o como poetas. En esas barberías leyó tímidamente sus versos armoniosos Antonio Vidaurreta Alvarez, así como, en la antigua Tribuna del Liceo, a la que se le llamó la “Cátedra del Liceo”, declamó sus poemas[13].

Antonio Vidaurreta, cultivó en sus poesías temas religiosos, patrióticos, románticos, descriptivos, líricos, plasmó además, las bellezas naturales de su terruño natal, así como de otros puntos de la isla como la composición “Al valle del Yumurí”, por lo que se puede afirmar que fue un poeta ocasional, popular, respondió a intereses específicos según circunstancias, en fin, reflejó en su obra poética el auge y esplendor de las letras villaclareñas; como todo poeta de su tiempo también escribió versos religiosos.

En 1858 se publica la antología de poesías titulada “Flores villaclareñas”, integra la colección una selección de poesías de cinco poetas[14]. En la cuarta guirnalda aparecen 24 poesías del poeta, dedicado a las mujeres, pero, además, versos, dedicados a personalidades de la ciudad; en la revista Villaclareña entre 1893 y 1894, aquí tenía una sección fija titulada Cromos, que semanalmente aparecía en la primera página de la misma, posteriormente se publicaron estos versos en su libro “Guirnaldas villaclareñas”, en 1894.

El escritor y periodista Manuel García Garófalo Mesa logró conformar una antología de poetas villaclareños que en su gran mayoría vivieron en el siglo XIX, pero resulta altamente significativo que el escritor, periodista y Coronel del Ejército Libertador Francisco López Leiva que conoció y mantuvo amistad con muchos de ellos, tuvo la iniciativa en su libro Zig-Zags colección de artículos y poesías en 1891, de incluir en sus páginas el artículo titulado Poetas rurales una exhaustiva reseña del cantor santaclareño.

Manuel García Garófalo Mesa manifestó en relación a los poemas escritos a la personalidad de Marta Abreu, benefactora y patriota de la ciudad: "Quiérense conmemorar los rasgos altruistas de Marta Abreu y nadie mejor que él, nadie con más elocuencia ni con más elevada inspiración entona sus cantos"[15]. Resulta significativo que 7 poesías dedicadas a Marta corresponden a este poeta; hecho sorprendente que evidencia el alto grado de admiración que sintió hacia la benefactora. López Leiva manifestó: “Que Antonio Vidaurreta es poeta, nadie que lea sus versos lo pondrá en dudas… Es un poeta verdadero, que siente lo que dice y dice lo que siente”[16]. En otro momento sobre el referido poeta se dice que es un…"Cantor inimitable, pintor maravilloso por medio de la palabra".[17]. Antonio Vidaurreta no ha coleccionado jamás sus versos. Todos ellos andan desparramados por periódicos y revistas. En el Moro Musa, allá por el año 1876, se publicaron muchas composiciones suyas, que fueron generalmente aplaudidas. Dado su carácter, es difícil que se decida á publicar sus poesías en un libro. Y es lástima que no lo haga, porque todas ellas son de mérito sobresaliente…”[18]

Antonio Berenguer Sed, en sus Tradiciones villaclareñas, refiere que “Antonio Vidaurreta Álvarez, jamás salió de Villaclara, ni montó en tren y no se embarcó jamás, nunca aceptó homenajes ni distinciones, ni nada que hiriese su natural modestia. Gaspar Núñez de Arce, eminente lírico español, lo felicitó una vez en carta expresiva donde lo llamaba “poeta notable, poseedor de una inspiración extraordinaria”. Nada dijo a sus amigos ni admiradores, y entre ellos el autor de estas Tradiciones, leyeron esa carta laudatoria, que consagraba a Antonio Vidaurreta como el mejor poeta villaclareño”[19].

La última composición que hizo el poeta, fue el soneto al poeta matancero Bonifacio Byrne, con motivo de su muerte, publicado en el periódico mambí “El Nacional”.

Solo Antonio Vidaurreta no fue poeta, el 25 de julio de 1870, fue nombrado Oficial de la secretaría del Ayuntamiento santaclareño, cargo que desempeñó hasta el 26 de diciembre de 1882 que solicitó su renuncia, pero a partir de 1874 ocupó el ramo de la Contaduría del propio Ayuntamiento hasta el año 1898[20], que presentó su jubilación.

Padre de una gran familia de intelectuales connotados de la ciudad como es el caso de Antonio Vidaurreta Casanova, más conocido por Céfiro, el de las crónicas del pasado del periódico local La Publicidad, del poeta, periodista y escritor Augusto M. Vidaurreta Gómez[21].

Entre las publicaciones del destacado intelectual y diplomático Dr. Manuel García Garófalo Mesa está la que fue impresa en Ediciones Botas, en Ciudad Méjico, titulada “Poesías selectas de Antonio Vidaurreta Alvarez”, aquí hace un estudio biográfico y crítico de su obra con una hermosa carta de Gaspar Núñez de Arce.

Falleció el poeta en la ciudad que lo vio nacer el 10 de enero de 1899. El duelo fue

despedido por el pedagogo Eduardo Rodríguez Veitía, con emocionantes frases, a nombre de los familiares del poeta y del Ilustre Ayuntamiento local. El periódico político El Pueblo, dirigido por Don Tomás Solveira Peláez, publicó una crónica referida al duelo sufrido por las letras cubanas.

Los restos del poeta permanecieron en el nicho mencionado hasta que por la géneros a iniciativa del Dr. Garófalo Mesa, se le erigió el panteón en el cementerio local el 20 de mayo de 1915, el que fue solemnemente bendecido por el Presbítero Angel Tuduri Perera[22]. En dicho panteón está grabada la estrofa suya, escrita en septiembre de 1883, que en forma de autógrafo describe su ideal poético:

En mi niñez inquieta,

enseñóme con método sencillo

el arte de escribir Iturzaeta

y en mi ciudad juvenil alborozada,

el arte de cantar al pajarillo,

que trina en la enramada

El  2 de noviembre de 1917, el Ayuntamiento santaclareño sustituyó el nombre de la calle San Pedro por el de Antonio Vidaurreta  Álvarez, aunque tradicionalmente se le sigue conociendo por el nombre antiguo.

Bibliografía

Anales de la Academia de la Historia de Cuba. Director José A. Rodríguez García. Académico de Número. Tomo VII. Imprenta El Siglo XX, República de Brasil, 27, 1927: Periodismo Pre-revolucionario. Trabajo presentado por el Académico correspondiente de Santa Clara, Sr. Manuel García Garófalo Morales, pp. 125-151.

Ayuntamiento de Santa Clara. Resumen de proyecto de presupuesto ordinario. Ejercicio de 1898 a 1899. En Archivo Histórico Provincial de Villa Clara (Santa Clara).

Berenguer Sed, Antonio. Tradiciones villaclareñas. Imprenta y Papelería de Rambla, Bouza y Compañía, 1929, pp. 64-69.

Colección Manuel García Garófalo. Legajo 9, Expediente 488. En Archivo Histórico Provincial de Villa Clara (Santa Clara).

Diccionario de la Literatura Cubana. Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba. Editorial Letras Cubanas, Ciudad de La Habana, Cuba, 1985, p.745.

El Mosaico. Año I. Santa Clara, diciembre 31 de 1893. Núm. 12, pp.1-2. Galería de Caballeros

 Año I. noviembre 12 de 1893. No.5, p.1

 Año I. Noviembre 19 de 1893. No.6, p.1

El Fígaro. Año XXXI (22) 30 de mayo de 1915. Homenaje al poeta Antonio Vidaurreta, p. 289.

El Propagandista. Año II. Villaclara, enero 10 de 1901. No. 21. Antonio Vidaurreta Álvarez, por Juan de la Cruz.

El Quince de Julio. Edición Especial. Villaclara 15 de julio de 1918, s.p

El Villareño. Número extraordinario dedicado a Villaclara, La Habana, 1901

El Villareño. Año V, Santa Clara, 3 de octubre de 1953. No.231, p.2 col 1. Sección Humo y Ceniza, por “Don Floro” .

García Garófalo, Dr. Manuel. Marta Abreu Arencibia y el Dr. Luis Estévez y Romero. Estudio biográfico. Imp. y Librería La Moderna Poesía, Pi y Margall 135, Habana, 1925, pp.44-46,73-74, 83, 140

Los poetas villaclareños, Imp. J. Arroyo-Pte. Zayas 24, La Habana, 1927, pp.60-71.

Diccionario de seudónimos, poetas y periodistas villaclareños. La Habana, 1926.

García Garófalo Mesa, Manuel. Los poetas villaclareños, La Habana. Imprenta J. Arroyo, 1927.       

La Publicidad. Año XXXIX. Santa Clara, 11 de enero de 1943. No. 135755, p. 1 col 1: Dos Aniversarios, por Jesús Blanco León.

 Año XLVII. Santa Clara, 7 de mayo de 1951. No. 14370, p. 7 col. 1-4

López Leiva, Francisco, Zig-Zags, colectivo de artículos y poesías, Imp. de Villaclara, Santa Clara, 1891.

Revista Cárdenas Social. Año IX. Cárdenas, marzo de 1941. No.97, p 31, col 1-2.

Vidaurreta Álvarez, Antonio. Guirnaldas villaclareñas; cromos y retratos de jóvenes publicados en la revista hasta el 31 de diciembre de 1893. Quiñones impresor, Santa Clara, 1894, 95 p.

 Flores villaclareñas. Imprenta del Siglo, San José No. 18. Villaclara, 1858, 224 p.

Notas, citas y referencia bibliográficas



[1]Según consta en la certificación de bautismo, folio 119, tomo 1, No. 620- Bautizado per el PbroDn. Pedro Guillermo Gutiérrez, Cura Bdo de la Parroquia

[2] Tuvo tres hijos: Angélica, Antonio y Augusto M. Vidaurreta Gómez

[3] Semanario dedicado a la literatura, vio la luz pública el 4 de diciembre de 1881

[4]Fundado en 1886, semanario de ciencias y literatura, posteriormente semanario de literatura y conocimientos útiles. Directores Rafael Martínez Ortiz, Miguel Gutiérrez Morillo.

[5]Semanario ilustrado con grabados, fundado por el Dr. En Medicina y Cirugía José Cornides Rivera. Fue publicado su primer número el 15 de octubre de 1893. Catalogado como el primer periódico en Villaclara que tuvo fotograbados hechos en la ciudad.

[6]Periódico habanero satírico burlesco de costumbres y literatura, sale a la luz el 16 de octubre de 1859, fundado y dirigido por Juan Martínez Villergas. A pesar de ser un periódico de ideas progresistas, popularizó la imagen del personaje Liborio como expresión genuina de nuestro pueblo.

[7] El español Don Gaspar Núñez de Arce le envió expresiva carta.

[8]Las hermanas Rosa, Marta y Rosalía González Abreu, le enviaron una carta al poeta como expresión de eterno agradecimiento por los sentidos versos dedicados a la memoria de su madre.

[9] Música del destacado violinista Néstor A. Palma Izaguirre.

[10] Transcurridos 52 años, fue leído en el Club Náutico de Varadero con motivo de la Séptima Asamblea Nacional de Arquitectos, por el distinguido y prestigioso arquitecto local Silvio Payrol Arencibia, hecho que fue divulgado en la revista Cárdenas Social perteneciente al mes de marzo de 1941.   

[11]Himno a voces solas. Música del violinista Néstor A. Palma Izaguirre

[12] Leída en el Círculo Villaclareño el 1º. de abril de 1880 en la conferencia dada por el Sr. Estrada y Zenea

[13] Periódico El Villareño. Año V, Santa Clara, 3 de octubre de 1953. No.231, p.2 col 1. Sección Humo y Ceniza, por “Don Floro”.

[14] La primera de las guirnaldas es de la pluma de Fernando Reyes, la segunda de Salvador Domínguez, la tercera de Félix Martínez, la cuarta de Antonio Vidaurreta y Álvarez y la quinta de Fernando Sánchez.

[15]García Garófalo Mesa, Dr. Manuel, Los poetas villaclareños, La Habana. Imprenta J. Arroyo, 1927, p 61.  

[16] López Leiva, Francisco, Zig-Zags, colectivo de artículos y poesías, Imp. de Villaclara, Santa Clara, 1891, p. 49

[17]Ibídem, p.50

[18]Ibídem, p 51

[19] Berenguer Sed, Antonio. “Tradiciones villaclareñas¨. Imprenta y Papelería de Rambla, Bouza y Compañía, 1929, pp. 64-69.

[20] Aprobado por la Junta Municipal, en sesión del 5 de junio de 1898.

[21] Conocido popularmente con el seudónimo de Roger Luna. Hijo tercero y continuador de la obra de Antonio Vidaurreta Álvarez, padre del director del periódico local La Publicidad Antonio Julio Vidaurreta Casanova desde 1933 hasta 1964

[22] De origen matancero. Fue Capitán del Ejercito Libertador Cubano en la gesta del 95. Ejerció la mayor parte de su sacerdocio en Santa Clara en la demolida iglesia Parroquial Mayor de la ciudad

La prensa escrita en Remedios (1852-1868).

Ratio:  / 1

Muchos años habían pasado ya desde que se iniciara el periodo fundacional de la tipografía en Cuba. Refiere Ambrosio Fornet[1] que la reimpresión en 1722 de la “Novena en Devoción y Gloria de N.P. San Agustín” fue la primera obra publicada en la Isla, descubrimiento hecho por Huib Billiet Adrian en que destrona a la “Tarifa”… como el primer impreso acá.

El panorama nacional del periodismo cubano del siglo XIX antes del estallido de la Guerra de Independencia de los Diez Años fue de “forcejeo de ideas e intereses” al decir de Juan Marrero[2]. En el período que abarca de 1810 a 1868 aparecieron y desaparecieron muchos periódicos y revistas apegados a expresar unas veces con velada voz y otras de manera más explícita las diferentes posiciones político-ideológicas  de sus redactores y colaboradores.

 El presente trabajo pretende ofrecer un balance panorámico de la prensa escrita en Remedios entre 1852 y el inicio de la contienda bélica.

En 1852 el periodismo cubano ofrecía su primer mártir: Eduardo Facciolo y Alba, ejecutado el 28 de septiembre de aquel año por publicar en una pequeña imprenta clandestina un periódico marcadamente anticolonial.

La Isla entre este año y el 68 contempla también hechos singulares como: la fundación de una revista por una mujer tipógrafa en 1866; la aparición del periódico defensor de los intereses  reformistas “El Siglo” en 1861 y la publicación en el 65 del semanario obrero “La Aurora”

La jurisdicción remediana del período, comenzaba entonces un prometedor despertar económico hacia lo que sería la consolidación de un sistema plantacionista avivado por los capitales occidentales que llegaban al territorio. La región,  no se desapropiaba aún del ancestral estigma de ser una de  la más atrasada del centro[3], viviría a partir de los años de la década de los 1850 una etapa diferente.

Mucho se recalca acerca del reflejo en las páginas de  los periódicos y revistas de la época de algunas de las corrientes ideológicas que se iban sucediendo o coexistiendo en el panorama insular. Los estudios que sostengan cómo y en qué medida se evidencian las posturas ideo políticas en el territorio jurisdiccional de San Juan de los Remedios, son aún escuálidos y limitados, lo que dificulta cualquier intento de explicar en profundidad cómo se manifestaron y expresaron en la prensa estas posiciones.

Es por ello que resulta indispensable tener en cuenta el grupo intelectual que  participó en la gestación y desarrollo de la prensa en la localidad de manera que tribute a la adecuada articulación pensamiento-periodismo en el período anterior a la Guerra de los Diez Años.

Los redactores y colaboradores de entonces eran personas que tenían logrado los mayores niveles de instrucción en las escasas especialidades que el endeble sistema educativo colonial ofrecía a aquellos que con la solvencia económica de su estatus podían alcanzar. Extranjeros y remedianos conformaron un conglomerado de intelectuales, al decir de Gramsci: “tradicionales y vulgarizados”[4], (que se orientaban atrevidamente a ejercer una faena que, amén de la satisfacción que les producía, los responsabilizaba ante el rudimentario engranaje gubernamental  de la villa y sus pobladores). Entre estos intelectuales devenidos periodistas hay conspiradores por la causa de la libertad, antiguos pro anexionistas devenidos independentistas, reformistas, en fin, “liberales” como se calificaba entonces.

Estos intelectuales ejercían las profesiones más notables de la época, en un territorio de tortuosa comunicación con la capital del país, en medio del contexto de un régimen colonial, que si bien no se desentendió de la escolarización porque le interesaba el control de las conciencias[5], tampoco facilitó expeditamente la formación de profesionales en una Isla con limitadas posibilidades  para estudiar en las instituciones de la capital.

Médicos, abogados, escribanos, farmacéuticos, agrimensores; remedianos, catalanes, gallegos, castellanos, dominicanos, mejicanos, etc,  nutrieron el heterogéneo grupo periodístico que dio vida y sostuvo la prensa escrita en Remedios.

Algunos  con más atrevimiento, otros en posiciones más  retraídas, velaron sus concepciones ideológicas en la prensa local de la época. Las expresiones más evidentes se correspondían con la manera de pensar reformista. Agréguese a esto las exiguas temporadas de libertad de imprenta concedidas por la metrópoli que se habían sucedido y la rígida censura política y eclesiástica a que eran sometidos los impresores, en definitiva responsabilizados con lo que aparecía publicado, lo cual limitaba la impresión sin el consentimiento correspondiente de las autoridades.

Entre los colaboradores más conocidos están los hermanos  del Río y Francisco Javier Balmaseda.

Alejandro, farmacéutico, y Andrés, agrimensor, participaron desde sus inicios en la labor conspirativa. Los hermanos del Río pudieron haber corrido similar suerte, pero el primero se vinculó a la expedición de Ramón de Pintó, y se vio obligado a abandonar el país por el puerto de Caibarién, disfrazado de marinero rumbo a Estados Unidos. Luego regresó para entregarse a la lucha, por conquistar la independencia de Cuba, por lo cual muere fusilado. Su hermano sufrió deportación y exilio por sus actividades conspirativas y retornó a la patria años más tarde.

Balmaseda desarrolló en la villa y fuera de ella una intensa labor social y filantrópica. Fue alcalde, benefactor e impulsor de las ideas científicas más novedosas de entonces; envío, mediante trámites personales a varios jóvenes remedianos a estudiar a la Escuela de Agricultura de Gembleaux en Bélgica.  Fue propulsor  de negocio de las construcciones de muelles y almacenes en Cayo Francés, puerto de Remedios y Caibarién para buques de alto bordo, al norte de la costa de Las Villas, desde donde se exportaba el azúcar producido en Remedios.

Ya en  La Habana, colaboró con el conde de Pozos Dulces en la Sociedad Económica de Amigos del País como presidente de la Sección de Literatura y como vice secretario de la Sección de Agricultura y Estadísticas y, en la dirección del Liceo de la capital.

Fundó  en Remedios una biblioteca pública a la que donó gran parte de los libros. Participó en la fundación de escuelas primarias en los poblados villareños de Taguayabón y Guanijibe así como escuelas nocturnas y dominicales para adultos.

Es considerado el representante de las ideas reformistas del núcleo remediano. y el escritor más publicado de la etapa, por sus actividades políticas fue detenido y enviado a la fortaleza de La Cabaña y posteriormente deportado a las prisiones españolas de la Isla de Fernando Poo[6]

La llamada “Edad de Oro” de la prensa remediana conformada por los cinco periódicos que se publicaron desde el inicio de la prensa escrita hasta el inicio de la Guerra de los Diez Años: el “Boletín”, “La Razón,” “La Atalaya”, “El Porvenir de Remedios” y “El Heraldo”, constituye una empresa casi imposible de ejecutar en medio de un contexto sumamente alejado per se de los centros civilizatorios más reconocidos de la geografía cubana de entonces. Habría que profundizar cuánto marcaban aquellos hombres la inquietud de una incipiente sensibilidad moderna que se tradujera en una desmedida compulsión por el progreso de su villa.

Nació la prensa en Remedios con un natural  apego al catolicismo. Hay que puntualizar que la formación de las “patrias criollas”, los sentimientos y expresiones culturales se elaboraron y expresaron  en un significado religioso lo cual, entre otras razones explica esta adhesión[7] A medida que  avanzaban los años las elaboraciones más racionales fueron distanciando los órganos de prensa de la iglesia.

Su interés también  se fue enrumbando al  tratamiento de los temas más relacionados con la prosperidad de la villa en todos los órdenes: el saneamiento, la instrucción pública, la fundación de asociaciones e instituciones, las buenas costumbres, el avance de la construcción del ferrocarril, el puerto de la cercana a Caibarién y otros que acercaban más a una prensa de tendencia reformista, aunque la posición política que manifestaron fue esencialmente conservadora con ligeros atisbos a las preocupaciones de los cubanos en aquel contexto. Muestra explícita de esto son los artículos de fondo y los de costumbres ocuparon extensos espacios en sus páginas.

Se fueron alejando de ser portavoces del cabildo local y fueron conquistando una autonomía que les permitió hacer sucesivamente innovaciones en el diseño tipográfico que mejorara la calidad de las publicaciones. Incluyeron textos líricos de algunos de los principales autores románticos  y criollistas del momento, seleccionados entre aquellos  cuyos mensajes no comprometieran a la publicación.

Con el inicio de la Guerra de los Diez Años, se cerró un período y se abrió otro para  las publicaciones en Remedios.  De aquí  en lo adelante se publicaron varios periódicos integristas que se encargaron de ensalzar al régimen español.

Notas y referencias


[1] Fornet, Ambrosio.  El Libro en Cuba: siglos XVIII-XIX. – 2. Ed. actualiz. – La Habana. Editorial Letras Cubanas, 2014.

[2] Marrero, Juan.  Dos siglos de periodismo en Cuba. Momentos hechos y rostros. –La Habana. Pablo de la Torriente Editorial,  1999. Pág.  17

[3] Cabrera Cuello, Migdalia.  Las corrientes políticas e ideológicas en Villa Clara en el siglo XIX hasta el inicio de la Guerra Grande. Santa Clara. Editorial Capiro, 2002. Pág. 16.

[4] Gramsci, Antonio. Antología. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1973. Pág. 392.)

[5] García Galló, Gaspar Jorge, prólogo a Simpson, Renate. La Educación Superior en Cuba bajo el Colonialismo Español. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1984. Pág. 9.

[6] Silveira Prado, Enrique A, Rojas Lleonart, Isaías, Farto Muñiz, Rafael J. Francisco Javier Balmaseda Jullien (1823-1907). Biografía. REDVET Rev. Electrón. URL:http://www.veterinaria.org/revistas/redvet URL: http://revista.veterinaria.org. Vol. 11, Nº 09, septiembre/2010 URL: http://www.veterinaria.org/revistas/redvet/n090910.html

[7] Torres-Cuevas. En busca de la Cubanidad. Editorial de Ciencias Sociales, 2006, Pág. 268, t II).

Bibliografía:

  • Cabrera Cuello, Migdalia.  Las Corrientes Políticas e Ideológicas en Villa Clara en el siglo XIX hasta el inicio de la Guerra Grande. Santa Clara. Editorial Capiro, 2002.
  • Fabregat Borges, M. V., González Bello, E. y Hernández Rodríguez, J.C. “San Juan de los Remedios; Síntesis Histórica de una Villa”  (material en soporte digital)
  • Historia provincial de Villa Clara. Hernán Venegas[et al] —(documento en soporte digital)
  • Instituto de Historia de Cuba. Historia de Cuba: La Colonia: evolución socioeconómica y formación nacional: de los orígenes hasta 1867. – La Habana. Editora Política, 1994.
  • Martínez Escobar, Manuel. Historia de Remedios: Colonización y Desenvolvimiento de Cuba. – La Habana. Jesús Montero, 1944.
  • Martínez-Fortún, José A. Anales y efemérides de Remedios y su jurisdicción. – La Habana. Imp. Pérez Sierra, 1930.  T.III
    • La Prensa en Remedios y su Jurisdicción. Apuntes Históricos,

 

 

 

 

 

 

Fondo personal Rafael Díaz-Canel y Herrera

Ratio:  / 2

Fechas extremas: 1691-1968

Volumen: 1059 documentos, 47 expedientes, y 4 legajos.

Rafael Antonio Leandro Díaz-Canel y Herrera, nació en Santa Clara el 13 de marzo de 1899 en la Calle San Cristóbal # 31 esquina a  Sancti Spíritus (hoy)  Eduardo Machado # 62 esquina a Juan Bruno Zayas; inscripta en el Registro de la Propiedad en el tomo # 26 folios 14 al 19, en su segunda inscripción, describe que fue comprada por José Antonio Díaz-Canel y García a los Pichardo Sotolongo por escritura otorgada el 24 de febrero de 1894 ante el Notario Carlos Lezcano y Arredondo y una segunda el 2 de marzo de 1894 ante el Notario de la Habana Carlos Laurent, por el precio de 1100 pesos oro. Fueron  sus padres José Díaz-Canel y García y Camila Felicia Herrera del Valle, seguido de los dos hijos del matrimonio.

Cursó sus primeros estudios en una escuela privada hasta que en 1912 se matriculó en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara  para cursar el bachillerato, allí aprobó las asignaturas de Literatura, Perspectiva, Inglés, Historia Universal, Algebra, Dibujo, Geografía, Trigonometría, y Gramática, entre otras.

En 1918 se presentó a la convocatoria hecha por el Instituto de Segunda Enseñanza para estudiar por el método de enseñanza libre Agrimensor y Tasador de Tierras, donde resultó admisible, más tarde en 1921 estudió en la enseñanza por correspondencia en la   Escuela Especial Libre de Ingenieros,  graduándose de Dibujo I.

Desde 1919 ocupa el puesto de Artesano Clase B Delineante en la Secretaría de Obras Públicas del Departamento Este de Santa Clara, ocupó diferentes cargos o nombramientos como: Delineante segundo, en 1930 empleado temporero a jornal, pues se suspendió el personal temporero a sueldo; en 1934 obtuvo el cargo de Oficial de Administración clase segunda de plantilla en funciones de Delineante y encargado del Archivo de Planos, fue contratado para trabajos como la construcción de la carretera de Cienfuegos a Santa Clara, la reconstrucción del Teatro Villa Clara, edificios, repartos y obras de importancia para la ciudad, también en la carretera  de Condado-Sabanilla en Trinidad.

Dentro de este período de trabajo recesó sus servicios por cortos tiempos por estar agotadas la aprobación concedida por la superioridad para estudio de nuevas obras y debido a eso no haber fondos disponibles para el pago de sus haberes.

También en este período de tiempo estuvo muy ligado a la Oficina de Ingeniería y Agrimensura Jacobo Ledón Uribe, situada en la calle Marta Abreu # 15, en la que trabajó como dibujante de planos, croquis, etc.

Solicitó en 1952 al director del Instituto de Segunda Enseñanza del Vedado el título de Dibujante Profesional, por estar ejerciendo desde 1919, entonces adjuntó toda la documentación que obraba en su poder sobre su amplia actividad.

En esa época se publicó que todos los Agrimensores que no estaban colegiados para ejercer sus funciones como tal y ocupar cargos en las distintas dependencias del Estado, la Provincia, los Municipios o en Empresas Privadas o Particulares, esta profesión para practicarla era  necesario estar colegiados en cualquiera de los Colegios de la República. A consecuencia de esto perteneció al Colegio Provincial de Arquitectos de Las Villas, siendo su director Juan R. Tandrón Machado, situado en la Carretera Central esquina Juan Bruno Zayas, barrio Pastora y al Colegio de Agrimensores y Tasadores de Tierras del Municipio de Santa Clara, ubicado en la Carretera de Camajuaní # 59.

En la Calle Mariano Clemente Prado # 6 tuvo una oficina privada con el Agrimensor Augusto Vidaurreta Casanova donde ofertaban servicios de medidas, tasaciones de fincas rústicas y urbanas, repartos, deslindes, planos, proyectos diversos y contaban con un Archivo de planos de demarcaciones de fincas, procedentes de Agrimensores que ejercieron la profesión en esta Provincia.

En 1959 trabajó como Agrimensor y Perito para evaluar medidas y terrenos en sumarios pertenecientes al Juzgado de Instrucción de Santa Clara por usurpación de terrenos, etc.

Solicita en Octubre de 1960 al Ministerio de Hacienda los beneficios a la jubilación voluntaria por haber tenido más de 33 años de servicios y 60 años de edad como empleado de la Jefatura de Obras Públicas del Departamento Este de Las Villas, el último cargo que desempeñó allí fue el de Técnico VI de la Plantilla, en funciones de delineante y Encargado del Archivo de Planos.

No figuró como candidato a cargo electivo por ningún Partido Político en las elecciones del 3 de noviembre de 1958,  Después de su retiro se mantuvo en su casa natal hasta su muerte el 12 de Diciembre de 1987.

Durante su vida coleccionó importantes documentos originales manuscritos  relacionados con la propiedad, planos y croquis sobre fincas urbanas y rústicas que tienen un incuestionable valor como parte del patrimonio de la nación; su actividad sobrepasó el ámbito local y regional, al realizar distintos trabajos en la geografía de la nación.

Merece especial atención la documentación que atesoró sobre Raúl García Martí, sobrino de José Martí, relacionada con su labor como ingeniero textil, y su paso por la provincia de Las Villas, especialmente en Santa Clara. Sobresale la correspondencia personal que este sostuvo con personalidades de la República antes de 1959 y posterior al triunfo revolucionario de 1959, entre ellas: Osvaldo Dorticós Torrado, Ernesto Ché Guevara, Celia Sánchez Manduley y Fidel Castro Ruz.

Aún no se ha podido determinar los vínculos de Rafael Díaz-Canel con Raúl García Martí, presumiblemente existió una relación entre ambos a partir de la llegada a Santa Clara del sobrino del apóstol, motivo por el cual al partir de la ciudad, ya enfermó, dejó parte de su documentación personal al agrimensor.

La colección de documentos Rafael Díaz-Canel Herrera fue donada al Archivo Histórico Provincial el día 9 de febrero de 1988, por la señora que estaba a cargo de su cuidado. Inicialmente se le realizó un inventario, que al no estar ordenado, fue necesario desmembrar al ser procesado nuevamente por la norma ISAD-G.

En otros Archivos Históricos existen documentos originales de Rafael Díaz-Canel: Archivo Histórico Municipal de Trinidad, y Archivo Histórico Provincial de Sancti Spíritus; ello ha sido corroborado en las investigaciones realizadas recientemente.

Es un importante fondo que contribuye a dar claridad sobre la propiedad en la antigua Provincia de Santa Clara, con posterioridad Las Villas, actualmente Villa Clara. Guarda una estrecha relación con el fondo Mapoteca, pues en este se conservan  numerosos  planos y croquis que complementan los expedientes que conforman este fondo personal. De igual manera con el fondo Protocolos Notariales, entre otros.

 

 

 

Análisis de la obra “Apología para la Historia y el oficio del historiador”, de Marc Bloch

Ratio:  / 2

Una de las obras  más notables de la historiografía del siglo XX y que alcanzó mayor influencia en este campo es Apología para la Historia o el oficio del historiador, escrita por el historiador Marc Bloch y editado por su amigo Lucien Febvre.  El libro plantea una nueva historia, fundamentada en lo social y lo económico, con una nueva forma de acercarse a las fuentes. A través del mismo se descubre el trabajo de un historiador.

Marc Bloch es uno de los intelectuales franceses más destacados del siglo XX. Historiador, soldado en las dos guerras mundiales y líder de la Resistencia francesa, fue capturado, torturado y murió de forma heroica fusilado por los alemanes. Como historiador, Bloch, fue uno de los iniciadores del enfoque económico y social de la historia. Junto con Lucien Febvre, fundó la Escuela de los Annales.

Las ideas de Annales se pueden resumir en: la sustitución de la tradicional narración de los acontecimientos, por una historia analítica orientada por un problema; se propicia la historia de toda la gama de actividades humanas en lugar de una historia primordialmente política.  Al fin de poder alcanzar los dos objetivos citados, la colaboración con otras disciplinas, con la geografía, la sociología, economía, lingüística, etc.

Con demasiada frecuencia se ha adjudicado el movimiento a tres o cuatro personas como Lucien Febvre, Marc Bloch o Fernand Braudel, pero lo cierto es que este movimiento de intelectuales, represente una empresa colectiva de muchos individuos cuyas aportaciones individuales han hecho contribuciones a la historia. Buena parte de esta nueva historia es la obra de determinado grupo de estudiosos vinculados con la revista creada en 1929 y conocida como Annales. En el centro del grupo están Lucien Febvre, Marc Bloch, Fernand Braudel, Georges Duby, Jacques Le Goff y Emmanuel Le Roy Laudurie, cerca del borde se encuentran Ernest Labrousse, Pierre Vilar, Mauricie Agulhon y Michel Vovelle, cuyo compromiso por un enfoque marxista de la historia los coloca fuera del círculo interior.

En 1943 Marc Bloch interrumpió su trabajo Apología para la historia o el oficio de historiador para incorporarse a la resistencia antinazi. Su colega Lucien Febvre corrigió y preparó una edición póstuma. Este libro está conformado por capítulos como: La historia, el hombre y el tiempo; La observación histórica; La crítica y Análisis crítico. De manera general se  analizan varios ejes problemáticos que toda concepción histórica contemporánea se plantee, entre ellos: el objeto de la ciencia histórica, las relaciones pasado presente, el problema de la objetividad y la neutralidad histórica, la noción tiempo histórico, la idea de progreso y el papel de la narración histórica.

En este libro Bloch plantea el problema sobre la utilidad de la historia mediante la pregunta de un niño dirigida a su padre, «papá, explícame para qué sirve la historia», con la que se plantea el problema de la legitimidad de esta disciplina. Asume que en principio, antes que el deseo de conocimiento y que la pretensión de constituirse como obra científica conciente de sus fines, la historia produce una atracción: distrae y produce placer. Sin embargo, este atractivo no basta para justificarla y legitimar el esfuerzo intelectual que requiere.


Se plantean dos dimensiones fundamentales en la concepción de la historia: su legitimidad (vinculada al plano cognoscitivo e intelectual) y su utilidad.


La utilidad se relaciona con la tendencia a buscar en la historia una guía para la acción. Bloch afirma que el valor de una investigación no se mide, al contrario de lo que postulaban los positivistas, según su capacidad de servir a la acción, y que, por lo tanto, este sentido pragmático de la historia no puede confundirse con su sentido propiamente intelectual, la historia se legitima más allá de su utilidad, en función de su rigurosidad y su capacidad de establecer relaciones explicativas entre fenómenos para comprenderlos.

Considera que la historia no  es la ciencia del pasado, porque no basta con contar acontecimientos sólo unidos entre sí por la circunstancia de haberse producido aproximadamente en el mismo momento: de los múltiples acontecimientos pasados interesan al historiador sólo aquellos que se unen a sus preocupaciones específicas en función de la historia problemática que se realiza. La historia estudia la obra de los hombres; es la ciencia de los hombres en el tiempo,... “la historia quiere aprehender a los hombres. Quien no lo logre no pasará jamás, en el mejor de los casos, de ser un obrero manual de la erudición. Allí donde huele la carne humana, sabe que está su presa"[1].

En la obra se hace una explicación además de lo que para Marc Bloches es el tiempo histórico, como una «realidad concreta y viva abandonada a su impulso inevitable, en el plasma mismo en que se bañan los fenómenos y algo así como el lugar de su inteligibilidad[2]».

Esto se contrapone a las disciplinas en las que no es más que una medida dividida en fragmentos, pues el tiempo histórico va más allá de lo cronológico: se busca romper con el tiempo histórico unilineal sostenido en la idea de progreso que planteaba ausencia de rupturas. Así, el tiempo histórico tiene dos atribuciones: continuidad y ruptura, es un continuo y está sometido al cambio permanente.


El historiador no limita su campo de estudio al pasado, sino que estudia también el presente a fin de comprender el pasado, sino que estudia también el presente  a fin de comprender el pasado, estudia lo viviente. La incomprensión del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado. Pero no es, quizás, menos vano esforzarse por comprender el pasado si no se sabe nada del presente[3]


Tampoco se puede explicar a una sociedad por el momento inmediatamente anterior al que vive (dado que hay una transferencia de pensamiento entre generaciones muy alejadas, que se manifiesta más claramente en las transferencias facilitadas por escritos, que constituyen a continuidad de una civilización), ni por los movimientos de ideas o sensibilidad más cercanos en el tiempo.

Hay una crítica a la historia que se limita a la corta duración: no alcanza con estudiar las reacciones de los hombres frente a las circunstancias particulares de un momento, es preciso estudiar al pasado (en la larga duración) para comprender al presente -pero sin pretender realizar una justificación del mismo.


Es preciso partir del conocimiento del presente para comprender el pasado, porque la observación voluntaria y controlada de lo cotidiano da los elementos que sirven para reconstruir el pasado. De esta manera, la ciencia de los hombres en el tiempo llamada historia aúna el «estudio de los muertos con el de los vivos» en una interdisciplinariedad donde se pretende lograr una historia universal.

Bloch además aborda brillantemente las particularidades de la observación histórica. Para él  esta consiste mayoritariamente en un conocimiento por huellas, es decir, todo lo dejado por los hombres en el tiempo, la marca que deja un fenómeno y nuestros sentidos pueden percibir.

A pesar de eso, no todas las huellas se presentan fácilmente: «Los exploradores del pasado no son hombres totalmente libres. El pasado es su tirano y les prohíbe que sepan de él lo que él mismo no les entrega, científicamente o no[4]» y por eso, si no hay indicios a los que recurrir, muchas veces es imposible evitar la ignorancia sobre determinados temas.

Según Bloch «...los textos, o los documentos arqueológicos, aún los más claros en apariencia y los más complaciente, no hablan sino cuando se sabe interrogarlos». La observación pasiva no reditúa frutos: el historiador no recurre a los documentos, los lee, determina su veracidad y autenticidad y a partir de ello deduce sus consecuencias; el cuestionario preexiste y en la investigación la encuesta ya tiene una duración determinada por la inteligencia.

Siguiendo a autores como Marc Bloch en obras como esta puede entenderse la historia como un proceso en constante construcción y revisión, una especie de espejo imperfecto y de contornos cambiantes en los que buscamos reflejar nuestro presente para intentar entenderlo mejor. La apología de la historia o el oficio de historiador, constituyenuna colección de reflexiones inspiradas en el trabajo desarrollado a lo largo de su vida.

 

Referencias



[1]Marc Bloch Apología para la historia, el oficio de historiador (Digital).

[2]Ibídem

[3] Ibidem

[4]Ibídem

Con Son y Ton.

Ratio:  / 1

Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea”

José Martí

 

Qué nos enseña la historia, cómo entender el mundo actual lleno de contradicciones, malicias, resquebrajamiento político, prepotencia, diferencias, deshumanización, aislamientos, y tantas guerras.

El capitalismo vino al mundo acentuando las diferencias en la medida que se acumulaban las grandes riquezas en pocos países que con el paso del tiempo se convirtieron en potencias  gracias a tal acumulación; así Inglaterra, reina de los mares dejó tras de sí a sus principales rivales europeos durante el siglo XVIII y bien entrado el XIX;  aún con tal ventaja, otros países de ese continente no se quedaron detrás en el proceso acumulativo, fueron capaces de levantar imperios coloniales aunque no pudieran pisar los talones de la Gran Bretaña. En ese descomunal proceso acumulativo de capitales vinieron a ser los subordinados-colonias-los avasallados y perjudicados durante siglos, proceso que llega hasta nuestro días, aún cuando los vestigios de aquellos imperios no tienen un rostro visible,  están ahí con la secuela de dependencia que los arrastra.

La Gran Bretaña no puedo a pesar de sus vastos territorios en sujeción, impedir, ni la ruptura de sus colonias, ni pasar a un segundo plano como metrópoli económica global; pues  otro soberbio imperio la desplazó a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Nacida de las vacilaciones entre esclavitud y capitalismo, vinieron al mundo los Estados Unidos, tras una cruenta expansión territorial que no dejó otras enseñanzas a las élites políticas, que el de la continuidad en otros escenarios, dentro y fuera de América.

Dejaría José Martí aclarado en un determinado momento que …”es un hecho que los Estados del Sur de la Unión Americana, donde hubo esclavos, el carácter dominante es tan soberbio, tan perezoso, tan inclemente, tan desvalido, como pudiera ser, en consecuencia de la esclavitud”[1]; por ello según sus tesis, no podía hablarse de libertad unánime, ni de conquistas definitivas en esa nación, “semejantes Estados Unidos son una ilusión”[2].

Lo vivido y observado por Martí, no es un legado de los Estados Unidos, es afín al propio sistema capitalista; refiriéndose a esta época de gestación imperial señalaba que …”en vez de resolver los problemas de la humanidad, se reproducen(…)en vez de robustecerse la democracia, y salvarse del odio y la miseria de las monarquías, se corrompe y arruina la democracia, y renacen arrogante, el odio y la miseria”[3]

Transcurrido más de un siglo, cuál es la diferencia; “Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo en la cabeza, sino con las armas en la almohada”[4], sentenció Martí, entendió que “la salvación estaba en crear”. La misma dinámica de entonces aparece como la única alternativa de ahora, la historia como recurso, no como recuerdo, la historia como enseñanza, no como repetición,  como camino de soluciones y alternativas ante las disyuntivas que nos plantean los acontecimientos.

Los “descuidos”, las aparentes e ingenuas “equivocaciones”, nos traen como resultado ”el lujo venenoso, enemigo de la libertad, pudre al hombre liviano y abre la puerta al extranjero”[5]. Es el principal reto de la actualidad; vale porque lo ameritan las circunstancias recordar las proféticas palabras de Antonio Maceo al Coronel del Ejército Libertador, Federico Pérez Carbó, fechada el 14 de julio de 1896 en el Roble, “Tampoco espero nada de los americanos; todo debemos fiarlo a nuestros esfuerzos, mejor es subir o caer sin ayuda que contraer deudas de gratitud con un vecino tan poderoso”; la profecía es enseñanza, la historia la dimensiona y transporta a las nuevas generaciones, porque ejemplos bastan para dar crédito a las palabras, entonces la historia no es narración, es también predicción.

Y seguirá pendiente, engullendo mentes desvalidas quien no aprenda que “Los que no tienen fe en su tierra son hombres de siete meses”.

 

Referencias


[1]  Martí, José. La verdad sobre los Estados Unidos. Publicado en Patria, 23 de marzo de 1894. Tomado de la Revista Cuba Socialista Nú. 1/2016 (edición especial). Revista cuatrimestral teórica y política del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, 2016. Pág. 23.

[2] Ob. Cit. Pág. 23.

[3] Ob. Cit. Pág. 25.

[4] Martí, José. Nuestra América. 19 de enero de 1981. Publicado por primera vez en la Revista Ilustrada de Nueva York. Tomado de la Revista Cuba Socialista Nú. 1/2016 (edición especial). Revista cuatrimestral teórica y política del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, 2016. Pág. 15.

[5] Ob. Cit. Pág. 20.

Génesis y desarrollo del teatro en Caibarién.

Ratio:  / 0

Introducción

Deslindar los senderos -en ocasiones bifurcados- de una manifestación artística demanda especial agudeza investigativa. Más aún si se trata de un género tan complejo, pero igualmente heterogéneo y diverso como el teatro.

Caibarién es singular por la belleza de las aguas que bañan sus tierras, la hidalguía e ingenio de su gente, el carisma de su pueblo: hombres y mujeres de bien. Pero quizás sea desconocida para muchos la rica historia teatral que atesora la Villa Blanca.

A lo largo y ancho de la isla existió dicho arte antes de la llegada de los conquistadores españoles. Nuestros primeros actores fueron aquellos que hacían una singular hibridación de bailes, cantos, poesía y ritmo nombrado areíto, que constituye nuestra primera manifestación cultural. Pero, ¿Cómo llega dicha expresión a tierras caibarienenses en sus formas más contemporáneas? 

En el siguiente trabajo se pretende un análisis de la génesis y desarrollo del teatro en Caibarién, a través de los siguientes objetivos:

Objetivo general:

-Caracterizar el surgimiento y desarrollo del teatro en Caibarién.

Objetivos específicos:

-Describir las características del teatro en Caibarién en cada una de sus etapas.

-Identificar las principales compañías teatrales surgidas en Caibarién.

 

 

Desarrollo

Desde hace más de medio siglo el teatro mantiene un lugar especial entre las pasiones de los habitantes de Caibarién, villa nacida en 1832 cuando Don Narciso de Justa donó unas manzanas de tierras para la construcción de la misma.

Tiempo después el puerto de la Villa Blanca se convirtió en uno de los más importantes del país por su floreciente actividad económica, lo cual posibilitó la construcción de obras en el litoral y el fortalecimiento de la pequeña burguesía local.

Según consta en el archivo personal del destacado dramaturgo e investigador cangrejeroRamón Rodríguez, conocido por “Richard”, en 1860 se presenta la primera función teatral de la que se tengan noticias en este territorio, cuando los pobladores de grandes recursos realizaran gestiones para que una compañía de notable éxito que se presentaba en la vecina Remedios trasladara su espectáculo hasta la Villa Blanca.

Por aquel entonces no existía un teatro y la función se desarrolló en un depósito de mercancías que se habilitó para la ocasión. Este acontecimiento cultural marca un hito dentro de la historia de la ciudad, pues constituye el primer paso de un amplio movimiento que se desarrollaría en años posteriores.

Las gestas libertarias del 68 y el 95 fueron un período de silencio. En los años posteriores a las guerras de independencia, se presentaron compañías foráneas, pero no es hasta 1903 que los aficionados de Caibarién irrumpen en la escena, con las obras “Juan José y el chistoso “y “La casa de campo”. Se presentaron en un local que poseía la sociedad “La Colonia Española”, que se utilizaba para música, teatro y como sala de dominó.

El gusto de los caibarienenses por el teatro nacía desde aquella fecha,  a pesar de que solo se contaba para las presentaciones con un minúsculo salón de “La Colonia Española” el cual, dedicado habitualmente a otros fines, se convertía en sala de espectáculos cuando alguna compañía visitaba estas tierras.

A principios de la década del 20 del pasado siglo surge de manos de Macuca Jolis y Rafael Brú, la primera compañía autóctona de Caibarién: la “Jolis-Brú”. Solo se mantuvo por algunos años, pero resultó llamativa la sui géneris manera de combinar distintas formas de creación artística como la música, la comedia y el canto. La compañía logró ganarse el corazón del pueblo y sus presentaciones en el teatro Atenas, inaugurado en la década del 10, devinieron éxitos rotundos. En 1930 se disolvió, pero poco tiempo después Zaragoza continuó con algunos exintegrantes del grupo.

Por esta misma época un hombre conocido como “Balmaseda y sus títeres”, recorría el pueblo con un espectáculo distinto al de las sociedades de la época. Este señor practicaba la ventriloquia con dos muñecos y su fama fue tal que llegó a crear una carpa circense.

Poco tiempo después de desaparecer la “Jolis-Brú”, surge la compañía “Arenas de Zaragoza”, una de las más representativas de la primera mitad del siglo XX. La primera función la realizaron en el local histórico del Gremio de Marinos, en 1927, y se presentaron además en el teatro Fausto, anteriormente Atenas.

Ramón Arenas y Francisco “Paco” Zaragoza lograron aglutinar lo mejor del movimiento de aficionados de la villa y ofrecer un espectáculo cuyo nivel artístico competía con el de las compañías foráneas que visitaban Caibarién. El repertorio de la “Arenas de Zaragoza”hibridaba baile, canto y música. Sus integrantes no eran personas pudientes o de sociedad, sino obreros, amas de casa, estudiantes. Formaron parte de esta compañía las famosísimas Luisa, Francisca “Paquita” y Coralia Busquets, quienes triunfaron en “La Corte Suprema del Arte”, de la emisora CMQ, junto a otras excelsas figuras de la cultura nacional.

El talento de estas caibarienenses las llevó a ser contratadas por la “RHC Cadena Azul” como artistas exclusivas. Luisa Busquets llegó incluso a viajar a otras tierras de América como vedette. En la revista Archipiélago de noviembre de 1943 se hace referencia a la notoriedad que alcanzó esta cangrejera.

Después de desaparecer la “Arenas de Zaragoza”, Paco crea una nueva compañía. En 1939 nace la agrupación “Paco Zaragoza”, integrada, entre otros, por Armando Rosado “Machina”.

Paco y “Machina” llenaron toda una etapa dentro del teatro en Caibarién. Después que la compañía desapareció por disímiles dificultades crearon la compañía de variedades infantiles “Paco Zaragoza”. Según se cuenta, la vida de esta agrupación resultóefímera, apareció entre 1943 y 1945, aunque quizás se haya presentado posteriormente de manera esporádica.

“Los Pinos Nuevos”, surgido en la década del 40, constituyeotro grupo insigne dela Villa Blanca. Pertenecía a la Asociación de Estudiantes de Caibarién, y a excepción de unos pocos, todos eran estudiantes. Esta agrupación tenía metas más ambiciosas pues tenía un marcado carácter izquierdista y varios de sus miembros integraban el Partido Socialista Popular (PSP).

No era de extrañar entonces que rompiera con los cánones del teatro que se venía realizando, pues tenía como propósito hacer reflexionar sobre temas políticos de alta sensibilidad. La obra más conocida de “Los Pinos Nuevos” fue “Inocentes”, que trataba el injusto fusilamiento de los estudiantes de medicina por el colonialismo español.

Donde se encuentra actualmente la Secundaria Básica “Osvaldo Arias”, antes del triunfo de la Revolución era un solar baldío. En ese lugar sobre tanques de 55 galones se colocó una plataforma con la escenografía apropiada para la función “Inocentes”. Pero la opresión de la tiranía era tan fuerte que para el gobierno local y la policía resultaba incomprensible que alguien se hubiese atrevido a tamaña osadía.

“La policía llegó y les pegó candela a los tanques”, cuenta Ramón Rodríguez, quien fue testigo presencial de aquel acontecimiento. Así, en medio de la represión y las contradicciones políticas se desarrolló el teatro en Caibarién hasta el triunfo de la Revolución en enero de 1959.

El triunfo revolucionario marcó una nueva etapa en Caibarién y en todo el país en el ámbito de la cultura. El teatro no estuvo ajeno a ello pues se estimuló el desarrollo de este arte hasta en las más intrincadas comunidades. En la Villa Blanca surgieron importantes agrupaciones que convirtieron al territorio en una fuerte plaza central. Entre ellos sobresalieron “Machina”, “Decámara”, además de los grupos de teatro guiñol.

En el municipio se celebraban los festivales Cervantes de artistas aficionados, en los cuales la manifestación teatral debido a la gran cantidad de obras que se presentaban – y con gran calidad- se desarrollaba durante varias noches, con gran presencia de público. Uno de los primeros grupos que se destacó fue “Formación 27”,en la que el destacado dramaturgo Ramón Rodríguez, conocido popularmente por “Richard”, puso en escena obras importantísimas.

Rodríguez no solo trabajó el teatro en la Villa Blanca, también llevó su magia hasta Zulueta y Remedios. En el año 1982 creó el conjunto “Decámara”, simultáneamente con el grupo “Arigua” en la zona pesquera del territorio. Con este último estrenó la obra nicaragüense “Morir es difícil”. Por aquel entonces también existía un grupo dirigido por Maricela Ramos que se dedicaba al teatro para niños con mucho acierto.

El conjunto “Decámara” puso en escena, guiado por Richard, obras como “Espejo y miseria”, de Emilio Carballido, por solo mencionar una de las más importantes. Rodríguez también creó un grupo de pantomimas, además de asesorar una agrupación de fonomímicas. “Una gota de coral”, festival de la canción infantil “Cantándole al Sol”, que sedesarrolla desde entonces en el municipio, debe su nombre a esta insigne figura del teatro en la Villa Blanca. En este evento obras de su autoría como “Muñeca de trapo”, “Payaso” y “Aventuras en el Valle” han sido parte del espectáculo.

En la década del 80 surge de la mano de “Richard” el grupo de teatro guiñol “La gruta de Panchín”, pionero en el manejo y utilización de los títeres. Utilizaban un local que existía frente a la actual Secundaria Básica “Julio Antonio Mella” y estrenaron obras nacidas de su ingenio como “La Feria de la Alegría”, “La Sopa de piedras”, y una versión contemporánea de “La Caperucita Roja”. En todo este período, hasta la década del 90 existió un fortísimo movimiento teatral que abarcaba todos los niveles educacionales.

Una de las figuras icónicas dentro del desarrollo del teatro en la Villa Blanca, no nació en Caibarién, sino en Miller, un poblado cerca del municipio de Placetas. José Ramón Alcántara –ya fallecido-, según nos explicó en una entrevista, en sus inicios era imitador, hacía poesía, pero no hacía décimas y confesó que no le gustaba el punto guajiro. Recitaba y hacía poesías en serenatas, velorios, así como humorismo y espectáculos en pleno campo. Muchos le auguraban un futuro promisorio en el arte circense,pero Alcántara quería,al precio de cualquier sacrificio,aventurarse en el teatro: su más fiel pasión.

Antes de trasladarse a Caibarién por azares del destino, este genial dramaturgo ya había hecho una carrera en Santa Clara, donde dirigió el teatro profesional “La Edad de Oro” y había fundado un conjunto dramático en Ciego de Ávila, además de realizar un intensotrabajo como dramaturgo en la Universidad Central “Marta Abréu” de Las Villas.

Después de establecerse en Caibarién, la dirección del Sectorial Municipal de Cultura le asigna la tarea de formar jóvenes en al arte escénico. A partir de entonces creó dos agrupaciones emblemáticas de la Villa Blanca el “Machina”, en honor a Armando Rosado, y otro con jóvenes del Preuniversitario.

Trabajar con el grupo del Preuniversitario confesó que devino un reto mayúsculo pues supuestamente no tenían una preparación a la altura del grupo municipal “Machina”. Pero la iniciativa no resultó estéril. El conjunto obtuvo mucho éxito y estos jóvenes presentaron importantes clásicos como “Petición de mano”, de Chejov; y“El médico a palos, de Moliere”. Los jóvenes de la agrupación también fungían como monitores en otras enseñanzas y algunos se atrevieron a montar obras.

Con el grupo “Machina” puso en escena obras como “Santa Camila de La Habana Vieja” y “Donde el Caribe Abraza”. Esa última narra sin tapujos la cotidianidad de las personas que vivían en los cayos. Montó además obras partiendo del bufo, en las que compuso la música y los actores cantaban como parte del espectáculo. Le dio vida también a “Millonario socialista”, de Enrique Núñez Rodríguez, en una versión atrevida y transgresora de los cánones del teatro clásico cubano.

Las presentaciones del “Machina” se extendieron a los municipios de Remedios, Camajuaní y Sagua la Grande y realizaron intercambios teatrales con profesionales. La magia de su repertorio llegó también a Sancti Spíritus y al teatro Terry, de Cienfuegos.

Juan Hemerio Sánchez, miembro de este conjunto recuerda como Alcántara les transmitió el amor y el respeto por el teatro. “Él consideraba que era la manifestación artística más completa. Nos decía que influía además del talento dramático y humorístico, la música, la escenografía y la plástica, que se unían y eran capaces de transmitir los más elevados valores humanos y estéticos”.

 La vida del “Machina” no estuvo exenta de limitaciones materiales, solventadas con la voluntad y el trabajo.La pasión de Alcántara por el teatro lo llevó a trabajar para niños, estrenando obras como “El secreto de la Papa”, en el Van Troi. De igual manera laboró en la escuela de enseñanza especial “Alberto Pis”. Allí,en muchas ocasiones, a través del teatro logró cambiar actitudes negativas de los niños.

Para muchos, después de su jubilación a raíz del período especial y con su fallecimiento quedó un vacío dentro del movimiento teatral de Caibarién cuyo panorama dista delo acontecido en décadas pasadas. El éxodo continuo de los instructores de arte hacia otras esferas mejor remuneradas y la escasa motivación, han constituido factores medulares para el marcado descenso de esta manifestación artística.

En la actualidad sobresale el grupo de teatro guiñol “Rimariyama” que ha logrado un destacado desarrollo en este arte. Esta agrupación,integrada por aficionados, se inserta dentro de la vida cultural del municipio con el propósito de llevar el teatro hasta los más pequeños y mantener con vida la tradición en Caibarién. Para este fin convirtieron una obsoleta sala de video en el reparto “Van Troi”, en una “casa de sueños y fantasías”. Allí se presentan periódicamente para los niños y regalan incondicionalmente lo mejor de su arte.

El director del guiñol, Marcelo de Armas, comenzó en el grupo del preuniversitario bajo la tutela de José Ramón Alcántara. En 1996, graduado y con algunos años de experienciaretoma junto a Ramón Rodríguez un proyecto infantil llamado “La gruta de Panchín”, en el que trabajó durante dos años, a la par de sus labores como instructor de la Casa de Cultura Municipal.

“Rimariyama” se ha presentado en importantes festivales y escenarios del país y su trabajo ha sido reconocido por importantes dramaturgos. Este grupo constituye la expresión más genuina del teatro en Caibarién por estos días y mantienen viva una llama que se niega a desaparecer.

 

Conclusiones

Desde hace más de medio siglo el teatro mantiene un lugar especial entre las pasiones de los habitantes de Caibarién. Resulta preciso destacar queen 1860 se presenta la primera función teatral de la que se tenga noticias en este territorio cuando los pobladores de grandes recursos realizaron gestiones para que una compañía de notable éxito que se presentaba en la vecina Remedios trasladara su espectáculo hasta la Villa Blanca.

A principios de la década del 20 del pasado siglo surge de manos de Macuca Jolis y Rafael Brú, la primera compañía autóctona de Caibarién: la “Jolis-Brú”. Poco tiempo después de desaparecer la “Jolis-Brú” surge la compañía “Arenas de Zaragoza”, una de las más representativas de la primera mitad del siglo XX.

Otro grupo destacado que surgió en la Villa Blanca fue “Los Pinos Nuevos”, en la década del 40. Pertenecía a la Asociación de Estudiantes de Caibarién, y a excepción de unos pocos, todos eran estudiantes.

El triunfo de la Revolución marcó una nueva etapa en en el ámbito de la cultura, y el teatro no estuvo ajeno a ello. El gobierno revolucionario estimuló el desarrollo de este arte hasta en las más intrincadas comunidades. En la Villa Blanca surgieron importantes agrupaciones que convirtieron al territorio en una fuerte plaza central. En ellos “Machina”, “Decámara”, además de los grupos de teatro guiñol. En la actualidad sobresale el grupo de teatro guiñol “Rimariyama” que ha logrado un marcado desarrollo en este arte.

Bibliografía

  • Beneventi, Paolo. Introducción a la historia del teatro para niños y jóvenes/La Habana: Editorial Alarcos. 2003.

 

  • Chao Carbonero Caridad. Antología del teatro cubano/ La Habana: Editorial Pueblo y Educación. 1987.

 

  • DepestreCatony, Leonardo. Rine Leal: la historia del teatro cubano.

Tomado de:http://www.cubaliteraria.com/articulo.php?idarticulo=8779&idseccion=35, 10 de mayo de 2017.

  • Muguercia, Magaly. El teatro cubano en vísperas de la Revolución/ La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1985.

 

 

 

 

  • Pérez Asensio, Magdalena. El mito en el teatro cubano contemporáneo/ Tesis doctoral. Universidad de Málaga, 2009.

 

  • Robreño Eduardo. Historia del teatro popular cubano/ Habana: Oficina del Historiador de la Ciudad. 1961.

 

 

  • Rodríguez Alemán, Mario. Mural del teatro en Cuba (1980-1982) crítica y crónica/ La Habana: UNEAC. 1980.

 

 

 

 

 

 

 

 

Epidemias en San Juan de los Remedios en la etapa colonial y neocolonial.

Ratio:  / 0

La epidemiología es una ciencia básica del campo de la salud pública que ha alcanzado importante desarrollo. Su objeto de estudio son los problemas médicos (salud- enfermedad) relacionados con la población en su conjunto, es decir, como fenómeno de masas.

La noción de una pluralidad causal vinculada al medio físico, químico, biológico y social, así como la de una interacción entre la comunidad humana y su medio ambiente, son ideas fundamentales en el campo de la epidemiología.

Etimológicamente, la epidemiología se desglosa en tres raíces griegas epi que significa sobre, encima; demos, pueblo o comunidad y logos, estudio o tratado. Por consiguiente, si atendemos a la etimología, comprobamos que este término significa estudio de los fenómenos que afectan a las comunidades o grupos humanos. Una de las definiciones más antiguas de la epidemiología, es la ciencia que trata o estudia las epidemias.

Desde al primer concepto mucho han evolucionado la medicina y la epidemiología. En Cuba definimos la epidemiología como una rama de la ciencia médica cuya metodología de trabajo permite la investigación y el conocimiento de las causas objetivas y condiciones de cualquier problema de salud que afecte a grupos humanos, así como el planteamiento de soluciones adecuadas.

La epidemiología es una ciencia que tiene un cuerpo de conocimientos sólidos e históricamente establecidos.

La historia de la epidemiología se ha desenvuelto en el contexto de la historia de la lucha entre el materialismo y el idealismo en sus concepciones sobre las causas, los factores y las condiciones que intervienen en el proceso salud- enfermedad, tanto desde el punto de vista individual como social. Esta lucha se inició muy temprano, con el surgimiento de las clases, en la etapa del régimen esclavista.

La antigüedad de la epidemiología se remonta a los orígenes de la sociedad humana, desde que el hombre tuvo sus primeros contactos con las enfermedades y elaboró métodos de lucha rudimentarios contra ellos.

La historia antigua nos habla de Empédocles  (504-443) quien en su ciudad natal, Agrimento, combatió una epidemia – al parecer de paludismo-secando los pantanos y fumigando las casas.

La epidemiología puede considerarse también una ciencia relativamente joven, porque en su desarrollo evolutivo alcanza una dimensión científica muy reciente. Data de mediados del siglo XIX cuando el clínico londinense John Snow, en su célebre trabajo sobre el brote epidémico de cólera en Broad Street (Londres, 1864), brindó el más acabado documento científico de su época acerca de la epidemiología de una enfermedad, el cual es conocido desde entonces en su aplicación particular con el nombre de método epidemiológico.

Un momento crucial en la historia de la epidemiología que algunos llaman “su primera gran revolución”, está ubicado en los años 1880 y 1890.Este momento se produjo al descubrir las bacterias como agentes específicos de las enfermedades infecciosas por el gran químico y biólogo francés Louis Pasteur y posteriormente por el médico alemán Roberto Koch.

En Cuba esta disciplina ha tenido un desarrollo histórico dependiente de la etapa esclavista y colonial, seguido de un desarrollo capitalista y neocolonial en la etapa de la república mediatizada.

En 1868, el médico cubano Carlos J Finlay (1833-1915), aplicó una metodología de investigación similar y llegó a determinar el origen y la forma de controlar un brote epidémico de cólera en la Ciudad de La Habana. Más tarde logró comprobar  la función del mosquito Aedes aegypti  como vector trasmisor del virus de la fiebre amarilla y los principales eslabones de la cadena de trasmisión de esa enfermedad.

El campo de acción de esta rama de la medicina se orienta fundamentalmente hacia la prevención,  erradicación y control de las enfermedades trasmisibles.

Grandes  epidemias han azotado a la Villa de San Juan de los Remedios.  Según José Andrés Martínez Fortún y Foyo, quien investigó con profundidad esta temática,  la viruela fue  la primera que hostigó a la  comarca. Esta  enfermedad llegó a América en 1520 y a la jurisdicción remediana el día 25 de enero de 1709.

La siguiente ocurrió en 1762 que fue extensa y grave, continuaron con frecuencia e intensidad hasta finales de 1700 y comienzos de 1800, a mediados de este siglo en  1861, hubo una gran epidemia considerada  quizás la más devastadora que sufrió la comarca en pérdidas humanas y económicas, dejando un saldo, según el periodista  Teodosio Montalván,  de 4000  víctimas.

En julio de 1804 se introdujo la vacuna en La Habana por el médico habanero Tomás Romay y meses después en el propio año el Lcdo.  José León Valdés  la trajo a Santa Clara y Remedios.

En 1869 se empezaron a presentar numerosos casos y en octubre del 70 la epidemia era terrible. Del 79 al 88 se mantuvo la situación, murieron en estos años 100 variolosos en el término. Desde 1889 hasta 1894 sólo se anotaron 6 muertes. A partir  de 1895 aumentaron los fallecidos. En 1896,  15 fallecidos en Remedios; en 1897, 29 y  en 1898, 47. En los años de la guerra en la jurisdicción de Remedios  hubo 2000 enfermos con 309 fallecidos.

En 1899 cesó por completo la viruela en la comarca con ayuda de la sanidad.

Otra de las epidemias que azotó esta ciudad fue de fiebre amarilla. Se padece principalmente en Las Antillas y Américas Central. Las primeras epidemias conocidas ocurrieron en la isla de Santo Domingo en 1494, 1496, 1503 y 1585.

Según Finlay la peste que atacó a La Habana en 1620 fue de fiebre amarilla, que terminó con el gran incendio de 1622.

La fiebre amarilla estaba en su forma epidémica en Guadalupe y San Cristóbal de estas islas pasó a México, y de allí a La Habana.

La primera epidemia Remediana ocurrió en 1794, apenas habitaban en la villa y su jurisdicción 8000 personas. La segunda en 1819 en la que el cabildo dispuso que los cadáveres fueran enterrados a las 8 horas de ocurrir la muerte.

Ocurrieron numerosos casos en 1848, en 1854 fallecen varios soldados; lo mismo sucedió en 1865 y 1866.

Los casos aumentaron con el comienzo de la guerra en 1869. En el verano de 1870 hubo muchos casos, al igual que en los años 1871 y 1872. Disminuyó en años 1873, 1874 y 1875, para aumentar en 1876, 77, 78 y 79, y disminuir nuevamente a partir de 1880.

En 1881 el Dr Carlos J Finlay, en la Conferencia Sanitaria de Washington y ante la Academia de Ciencias de La Habana, sostuvo que la fiebre amarilla era trasmitida de la persona enferma a la sana y por el mosquito Culex faciatus (más tarde estegomya). Pero el gobierno no tomó en cuenta las manifestaciones del médico cubano.

De 1881 a 1888 ocasionó, cada año, de 6 a 8 defunciones en este partido judicial.

En 1889 murieron 10; en 1890, 31 de Remedios; en 1891, 1 en la jurisdicción; en 1872, 4; en 1893 y 94, 2.

En agosto de 1845 se vio invadida la jurisdicción por casos procedentes de Sancti Spiritus, en este año murieron en la provincia 540 y en la jurisdicción 52. En 1896, azotó con gran intensidad, el número de muertes llegó a 1552 en la provincia, 627 en la jurisdicción y 348 en Remedios.

En 1897 la fiebre amarilla no hizo tantos estragos como en 1896. Por ella fallecieron en la provincia 2803 personas, en la jurisdicción 252 de ellos 21 de Remedios.

En 1898 disminuyó a 32 casos en todo el partido judicial de Remedios, en este año los casos se concentraron en Placetas con 25.

En los años 1900 -1901 se creó una comisión que comprobó la Teoría de Finlay. De allí surgieron las medidas preventivas en este caso, destruir los mosquitos infectados y aislar a los enfermos para que no fuesen picados por estos mosquitos con el uso del mosquitero.  Puestas  en prácticas estas medidas en el terreno empezó a disminuir los casos de enfermos y por ende la mortalidad.

La gripe o influenza también se presentó en esta localidad. Fue conocida por Hipócrates. Desde 1173 empezaron a describirse las primeras epidemias que comenzaron en Europa, Asia y África.

Las primeras epidemias de gripe recordadas en Remedios fueron las ocurridas en los años 1782 llamada dengue, la de 1827 y 1844.

En 1860-1861 hubo una llamada “La toma de Tetuán”. Otra grande epidemia se presentó en diciembre de 1889, fue titulada también dengue.

Según José Andrés M. Fortún las estadísticas oficiales de la época, señalan las siguientes defunciones por neumonías: en 1889, 11 en Remedios; en 1890, 5; 1891,11; 1892,8; 1893, 7; 1894, 11; 1895,19; 1896, 13; 1897,93; 1898, 42.

Se puede apreciar que la gran epidemia de 1889-1890 no aumentó las muertes por neumonía en esta región.

Ocurrieron numerosos  casos de neumonía gripal en los años 1906, 1910 y 1911. La epidemia de 1918-19 empezó en Cuba por oriente y se extendió por el ferrocarril hasta llegar a occidente. En Remedios entró por la carretera de Camajuaní. La sufrió el 30% de la población, el total de muertes fue de 27 hombres y 2 mujeres.

En los primeros meses de 1920 Remedios sufrió otra epidemia muy extensa, pero poco mortífera (2 solamente). Se conoce de pequeñas epidemias en los años siguientes a fines del 22, principios del 23, verano del 24, principios del 27, fines del 28, verano del 29, invierno del 30, principios del 31, primeros meses del 32, verano e invierno del 34. En 1935 ha estado presente todo el año la gripe, causando 51 muertes por bronconeumonía, el número más alto que se registrado desde 1898.

Muchas enfermedades  atacaron la villa en el siglo XIX  el cólera también existió como epidemia en este terruño.

El cólera es una enfermedad endémica de la India. En el siglo XVI comienzan las epidemias en Europa, y viaja por las rutas de navegación a Las Américas, llegando a estas tierras en junio de 1832. A Cuba, específicamente a La Habana  donde ocurrió la primera epidemia de cólera arribó en 1833.

Remedios sufrió los primeros embates de esta enfermedad en marzo de 1833; la Junta de Sanidad tomó algunas medidas, en Cayo Conuco se estableció un lazareto (sanatorio), ocurrieron varios casos. La segunda irrupción vino de Sagua en 1850, infectada por Matanzas, hubo pocos casos en la villa. Atacó con fuerza Santa Clara y Sancti Spíritus. En 1852 volvió a atacar con intensidad a Santa Clara, muriendo 2700 coléricos de septiembre a diciembre. La tercera epidemia ocurrió en el verano de 1869; reinó durante el año 70 y desapareció en el 71, afectó más a las dotaciones de los ingenios, en el llamado "San Andrés"(Placetas) murieron en un sólo día 18 esclavos. Esta fue la última desde entonces que se tenga conocimientos en la villa.

En febrero de 1883 se tomaron precauciones en la ciudad por haber aparecido en México.

La disentería fue otra de las enfermedades que atacó la jurisdicción de Remedios en su forma epidémica.

La disentería es conocida desde la más remota antigüedad. Es frecuente y desastrosa en los ejércitos de campaña. Atacó al ejército de Jerjes en el año 480 A de C. Conocida por Hipócrates y Galeno. A partir del año 1538 ocurrieron grandes epidemias en Europa.

En Remedios la primera epidemia que se conoce es en 1831, a partir de esta fecha le sucedieron  varias.

Ocurrieron muertes por disentería en el término municipal en estos años en 1889,9; 1890, 1;  1891,4; 1892, 5; 1893,3; 1894, 11; 1895, 16; 1896, 36; 1897,186; 1898, 330. De 1899 a 1921 murieron 66 personas en Remedios y sus   cercanías. En 1922 hubo una alta mortalidad en poco más de 100 casos 36 muertes, duró 3 meses. En 1929 la epidemia por esta enfermedad fue pequeña y afectó más en Vueltas. Desde la fecha hasta 1936 ocurrieron 1 ó 2 muertes por disentería en el término municipal.

En el siglo XIX existieron muchas enfermedades que provocaron epidemias  una de ellas fue la poliomielitis infantil aguda.

Las primeras epidemias descritas fueron las de Francia en 1885 y la de New York  en 1907. El Dr. Alberto Recio de la Habana,  fue el primero que la encontró en Cuba.

La primera epidemia cubana y tropical  ocurrió en Las Villas en 1909 con 140 casos; ocurrieron en Aguada de Pasajeros (Cienfuegos), Cruces, Ranchuelo, Santo Domingo, Santa Clara, Sancti Spiritus y San Juan de los Remedios en los meses de octubre,  noviembre y diciembre de 1909. En esta ciudad ocurrieron 5 casos y 34 en la zona de Buenavista. Hasta 1935 ocurrieron algunos casos en los poblados de Camajuaní, Vueltas, Yaguajay  y Viñas aunque en la Habana no  se había  extinguido la epidemia en ese entonces.

Por esa fecha se obtuvo un virus atenuado de la poliomielitis que podía ser empleado como vacuna en la profilaxia de esta enfermedad.

La fiebre tifoidea ha existido en todos los tiempos y en todas partes. Los grandes clínicos del siglo XVII ya la diagnosticaban.

La primera epidemia de fiebre tifoidea que se tiene noticias en Remedios data del año 1830.

En 1844 hubo muchas “calenturas”. Otra epidemia empezó en 1878 y terminó años después.

En el periodo de tiempo comprendido entre 1889 y 1935 hubo muertes por esta enfermedad en todos los años.

años

muertes

Años

muertes

Años

muertes

Años

muertes

Años

muertes

1889

       7

1899

     10

1909

      5

1919

      2

1929

     2

1890

     11

1900

       8

1910

      1

1920

      4

1930

     4

1891

     11

1901

       7

1911

      2

1921

      5

1931

     1

1892

     12

1902

       6

1912

      1

1922

      4

1932

     8

1893

       9

1903

       5

1913

      7

1923

      5

1933

   23

1894

       6

1904

       2

1914

      2

1924

      5

1934

     7

1895

     13

1905

       1

1915

      1

1925

      1

1935

     6

1896

     49

1906

       1

1916

      1

1926

      4

 

 

1897

     58

1907

       5

1917

      1

1927

      7

 

 

1898

     14

1908

       1

1918

      4

1928

      6

 

 

 

Del año 1895 al 98 causó muchas muertes estos años fueron los más fatales coincidiendo con la guerra,  en este periodo fallecieron 134 personas. La epidemia se recrudeció en la década del 30 siendo más mortífera en el año 1933  con 23 casos.

Una enfermedad muy antigua y  que aún en nuestros días no ha desaparecido a pesar de los esfuerzos que realizan los gobiernos es el paludismo.

El paludismo también llamado malaria es mencionada desde los tiempos de Hipócrates. Trasmitida por un mosquito  del género anopheles demostrado en 1898 por los científicos Manso, Ross, Grassi y Bigmani.

En el año 1889 murieron en el término municipal de San Juan de los Remedios 16 palúdicos; en 1890, 20; 1891, 16; 1892,14; 1893, 5; 1894, 11; 1895, 10; 1896, 29; 1897, 68 y en 1898, 117. A partir de 1899 disminuyó de tal manera que solo murieron 20 palúdicos entre los años 1899 y 1930. Después de 1930 aumentaron los casos debido a los problemas económicos y políticos  de la época.  En 1933 ocurrieron 13 defunciones por paludismo; en 1934, 12 y en 1935, 11. La epidemia continuó en 1936, atenuada por la seca de los primeros meses del año.

El tétanos infantil es otra enfermedad grave que estuvo presente en el territorio. Afectaba a los recién nacidos. Su causa era la infección de cordón umbilical  por las manos u objetos sucios.

En el término municipal fallecieron 300 niños desde 1888 a 1906 y solamente 80 de 1907 a 1935. En los años posteriores mueren por la enfermedad de 3 a 4 al año. Hasta desaparecer por completo, debido a las medidas higiénicas puestas en práctica.

La difteria considerada una afección grave y por la que morían gran cantidad de personas con respecto a los que la padecían, se presentó en Remedios por primera vez como epidémica 1885, luego en1886, 1891 y 1906. Murieron en la localidad  en cinco años 40 diftéricos de 1889 a 1894, casi todos en la edad comprendida de 2 a 5 años. En este periodo resalta el año 1891 con 19 fallecidos.

La mortalidad por la difteria comenzó a descender en 1895 con la aplicación del suero de Behring-Roux. De 1895 a 1900 fallecieron sólo 20, la mitad en comparación con los cinco años anteriores.

En la epidemia de 1906 murieron 10 personas. Después ocurrieron algunos casos en 1925, 1932 y 1933.

Era frecuente en los niños Remedianos una fiebre eruptiva llamada sarampión. Las epidemias de esta enfermedad se sucedían con frecuencia, se estimaban en aquella época unas 60 por siglo. En San Juan de los Remedios estuvo como epidemia en 1882, 1888,1906, 1907 y 1914, en los cuales no hay registros de mortalidad. De 1920 a 1935 (en quince años) sólo se registraron 2 defunciones.

Al igual que el sarampión la rubeola también fue epidemia en el término municipal de Remedios aunque no se reportan fallecidos por esta causa en la etapa que aquí se analiza, ni existen datos de años específicos en que haya habido brotes de esta enfermedad. Martínez Fortún hace referencia a una pequeña epidemia en marzo de 1936.

Sobre la parotiditis epidémica o paperas tampoco existen registros de fallecidos por esta enfermedad  y sí epidemias en los años 1926, 1931, 1935 y 1936, sin datos de enfermos.

La varicela es un virus que a diferencia de las demás enfermedades descritas anteriormente existe hasta la actualidad haciéndose más frecuente en niños y en los meses de verano. En marzo de 1936 este terruño se encontraba bajo la influencia de una epidemia. No hay reportes hasta el momento de la época que reflejen las estadísticas de esta enfermedad.

Conclusiones

La Villa de San Juan de los Remedios ha sido azotada por numerosas epidemias desde el año 1709, como la viruela, la fiebre amarilla, la gripe o influenza, el cólera, la disentería, la poliomielitis infantil aguda, la fiebre tifoidea, el tétanos, la difteria, el sarampión, la rubeola, las paperas y la varicela, muchas de  ellas han causado defunciones en la población. Todo ello debido al bajo conocimiento y poca percepción de riesgo de las personas y los gobiernos de la época, en la que existía mucha insalubridad, y la higiene era insuficiente, para establecer una adecuada prevención de enfermedades de tipo epidémico. Todo esto iba de la mano de las guerras existentes en ese periodo (colonia y Neocolonia), y con sus respectivas consecuencias (una mayor mortalidad de cada una de las enfermedades), la junta de vacunas  creada el 14 de julio de 1807  en Remedios,  mitigó en gran medida las nefastas consecuencias de los primeros brotes epidémicos  aunque no era suficiente pues no llegaba a todos los grupos poblacionales.

Bibliografía:

Martínez  Fortún  y Foyo, José  Andrés. Anales y Efemérides de San Juan de  los Remedios y su jurisdicción. Tomo IX. La Habana. IMP Pérez Sierra.1936

Martínez-Fortún JA. La Medicina en Remedios y su Jurisdicción. Apuntes Históricos. Tipografía. "La Popular". Remedios. Cuba. 1930.

 

 

 

Algunas referencias a la gran propiedad sobre la tierra.

Ratio:  / 0

A partir de  la muestra del fondo Oficina de Ingeniería y Agrimensura Jacobo Ledón Uribe del Archivo Histórico Provincial de Santa Clara, Villa Clara sobre planos de fincas, nos proponemos caracterizar de los 231 planos consultados, cuáles fueron lsus principales tendencias a principios del siglo XX (1912-1953) sobre la gran propiedad en la provincia de Santa Clara y otras en la isla. Hemos tomado como referencia de gran propiedad aquellas que están compuestas por más de 15 caballerías de tierras

Según los planos analizados del fondo sobre la propiedad extranjera, se puedo determinar:

El National City Bank of New York  poseía la finca “San Miguel”, con 9 caballerías de tierras en el barrio San Gil, Santa Clara. El potrero “El Mamey”, ubicado en Malezas, también en Sata Clara., con 9 caballerías, haciendo un total 18. La mayor cantidad adquirida por esa institución financiera se encontraban en “Tres Macios” en Bayamo, con una extensión de 260 caballerías de tierras.

La “Federal PlantationCompany” era propietaria de 1218 caballerías de tierras en Camaguey, en el lugar conocido como “La Federal”. De ellas 900 de montes, abundante en maderas preciosas: cedro, caoba, sabicú, cuyá, yaba y bariá. El valor aproximado de las maderas exportables estuvo calculado para la época en más de cien mil dólares, según  el testimonio del plano levantado. Esta finca estaba ubicada hacia el sur, llegando hasta la costa, entre Santa Cruz del Sur y los límites de la antigua provincia de Oriente, hoy Granma.

Propietarios nacionales(instituciones)

La Compañía Agrícola Defensa S.A., era dueña de la finca “Punta Felipe”, Corralillo, Villa Clara, con una extensión de 256 caballerías de tierras, ubicada al noroeste de esa provincia, llegando hasta la costa norte.  La finca “Defensa”, ubicada en Manacas, Santo domingo, Villa Clara, con 28 caballerías de tierras, estaban bajo su propiedad,lo que hace un total de 284 caballerías; no obstante tenía otras, la finca como “Digna” y “San Ramón”; sin poder determinar la superficie total bajo patrimonio de la compañía.

La finca “San José de Ranchuelo”, Corral Ranchuelo, Ranchuelo, Villa Clara, estaba adjudicada a la Compañía Financiera y de Valores S.A., era dueña de 36 caballerías. Sus tierras eran atravesadas por el ramal del ferrocarril del central “Santa Rosalía” y por el camino de Cruces a Ranchuelo.

La finca “Angelita” en Cruces, Cienfuegos, pertenecía a la Sociedad “Artime, Díaz y Cía”. Estaba compuesta por 95 caballerías de tierras. Se encontraba limitando con los centrales “Santa María”, “Santa Catalina” y “San Francisco”. Estas tierras eran atravesadas por varios arroyos: “Blanquizal”, “Martínez”, “Adriana” y “Capiró”. En sus límites se encontraba el camino Cienfuegos-Santa Clara y el ferrocarril de la “Cuba Central”, que unía Cienfuegos con santa Clara.

La finca “La Ramona”, ubicada en San Juan de los Yeras, Ranchuelos, Villa Clara, fue adquirida por la Sociedad “Trinidad y Hermanos”. Estaba compuesta por 46 caballerías de tierras. La travesaba en partes el río Caunao con sus afluentes.

Finca “La Carlota”, Maguaraya Abajo, San diego del Valle, Cifuentes, Villa Clara, tenía 16 caballerías de tierras, pertenecían al central “Flor de Sagua”. El ferrocarril del central atravesaba sus tierras, también por el río Maguaraya. La finca “El Barro” estaba bajo la propiedad del central, en Cifuentes, tenía una extensión de 21 caballerías de tierras.

La finca “El Jaguey”, propiedad de Félix Endemaño, estaba arrendada al central “San José”, ubicada en el Tibisial, Placetas, Villa Clara.

La finca “Cantarillas”, era una colonia del central “Santa Isabel”, Placetas, Villa Clara. Estaba compuesta por 67 caballerías de tierras, de las cuales 47 estaban sembradas de caña.

Las fincas “Progreso” y Caguasal”, la primera con 17 caballerías, la segunda con 47, eran colonias del central “Santa Isabel”, estaban bajo la propiedad de López Silvero.

La finca “Recurso” estaba bajo la propiedad de la Compañía Agrícola del central  “Santa Teresa”, en Sitio Grande, Calabazar de Sagua, Encrucijada, Villa Clara. Estuvo compuesta por 22 caballerías de tierras.

Finca “La Begoña”, propiedad de la Compañía Azucarera del central “Santa Teresa”, Sitiecito, Sagua La Grande, con 29 caballerías.

Propiedades de familias o individuales

      Fincas

Cab.

          Lugar

         Propietario

“Casualidad”

   21

Minas Bajas, Provincial,

Santa Clara.

 

“Santo Tomás”

   15

Haciendas Nuevas, Es-

peranza, Ranchuelos.

Herederos de Ricardo Le-

dón y Severo Martínez.

“Dos Hermanas”

   26

Cartagena, Rodas, Cien

fuegos

 

“El Arroyón”

   69

Calabazar, Placetas

 

“San Francisco de Vi-

la”

   16

Calabazar de Sagua,

Encrucijada

 

“El Infierno”

16

Idem.

Rosalía Abreu

“Panchita”

   91

Sagua La Grande

Valentín Arena

“San Andrés “ y “Res-

tauración”

   40

San Bartolomé, Santo

Domingo.

 

“Falero”

   16

Hacienda “San Felipe”

Placetas.

María Antonia Goicochea

y González Abreu.

“Santa Ana”

   47

Entre Placetas y Cabai-

guán.

Herederos de Antonio Gutie

rrez Hernández.

“La Vega” o “Cieba”

   21

Idem

Idem

“las Casimbas” y “Si-

guanea”

   66

Santo Domingo

Rosalía Abreu

“La Fortuna”

   36

Aguas Bonitas, San

Juan de los Yeras, Ran

chuelo.

Herederos de Francisco

Arencibia.

“San Pedro”

   16

La Cruz, Santa Clara

Herederos de Juan Clemen

te Machado y Nicolás Feli

pe Pérez.

“El Porvenir”

   66

La Moza, Manicaragua

 

“Cantarilla”

 57

Guaracabuya, Placetas

Herederos de Ramón Came

jo Ferrán.

“San Alejandro”(Pica-

pica).

   20

Jabonillar, Esperanza

Ranchuelo.

Gregorio Marañón Muñoz

“Playas Coloradas”

   49

San Juan de las Playas

Sagua La Grande

Catalina Cuello Padrón

“las Guásimas”

   15

San Diego del Valle, Ci

fuentes.

Herederos de Virgilio Díaz

Gallardo

“San Andrés”

   66

Copey, Placetas

Herederos de Francisco

Camejo y Hernández

“Dos Ríos”

   21

Tibisial, Placetas

Inés Valdés de Zagarra

“San José del Hoyo”

   99

Manicaragua

 

“Rosario”

   37

San diego del Valle,

Cifuentes

Herederos de Eulalia Oña

de Mora

“Hayagán”

   79

San gil, Santa Clara

Vicente González Abreu

Guamá

   46

Idem

Idem

Total (25 fincas)

1015

 

 

 

De lo expuesto hasta aquí se puede determinar que de las 3 098 caballerías, el 47,7 % estaba en manos extrajeras. El 32,7 % pertenecía a familias y propietarios individuales, y el 19,5 % en posesión de instituciones, principalmente de centrales azucareros.

La relación entre propietarios es abismal, pues si se tiene en consideración que solo dos propietarios controlan el 47,7 % de las tierras, queda al descubierto la dinámica de apropiación del capital extranjero en Cuba sobre la tierra después de 1902, haciendo la referencia sobre los datos que el fondo nos proporciona.

La Federal PlantationCompany era el mayor propietario de tierras extranjero entre los analizados, vinculada a la explotación forestal.

La Compañía Defensa S. A. era la mayor propietaria entre las instituciones cubanas con 284 caballerías de tierras, el 46,9 %. El 17,5 % de todas las propiedades incluyendo instituciones, familias e individuales. Esta compañía estaba asentada fundamentalmente en las tierras que ocupan la región oeste de la actual provincia de Villa Clara.

La finca de propiedad de familia o individual “San José del Hoyo” en Manicaragua es la de mayor extensión, seguida por la “Panchita” en Sagua La Grande con 91 caballerías, a continuación el  “Arroyón” en Placetas con 69. Son estas las de mayores dimensiones.

Una  característica general que abarca a casi todas las fincas es que están ubicadas en espacios geográficos donde la hidrografía y las vías de comunicación las favorecen, además de ser óptimas para el desarrollo de la actividad agropecuaria.

Este análisis viene a confirmar la tendencia ya apreciable desde siglos anteriores sobre las particularidades que tiene la propiedad sobre la tierra en Santa Clara, donde la mediana y pequeña propiedad fue su principal distinción, en tierras de los antiguos hatos de “Antón Díaz” y “Maleza”, periféricos a esa ciudad, donde se asentó con particular fuerza la llamada hacienda comunera.

Bibliografía consultada.

Fondo Rafael Díaz-Canel. Archivo Histórico Provincial. Santa Clara. Villa Clara. Serie documental “Fincas”. Legajos 5-6.

 

 

 

El Archivo Histórico Municipal de Remedios (AHMR): una institución activa en el fortalecimiento de los valores de identidad cultural.

Ratio:  / 1

Autores:-Dr. Roberto Garce González.

- Lic. Estela Maritza Rodríguez Estupiñán.

-Lic .Yaimara Peña Rodríguez.

 

Palabras Claves: Archivo Histórico; Patrimonio Documental; Gestión del conocimiento, Identidad cultural.

INTRODUCCIÓN:

 

El conocimiento histórico y social de los pueblos se ha convertido en un imperativo necesario y las fuentes documentales se constituyen en portadoras de huellas y vestigios del pasado. La investigación histórica da la posibilidad de que el investigador pueda explicar, comprender o interpretar un determinado aspecto del pasado. Los archivos históricos son instituciones de carácter público que surgieron con el objetivo de rescatar, clasificar, catalogar, custodiar y poner a disposición para la consulta pública y para el trabajo de los historiadores, la documentación de carácter archivístico.

Los archivos históricos se constituyen en reservorios de partes significativas de la memoria colectiva de los pueblos que es la fuente principal de sus identidades. Su importancia crece porque en sus fondos se incrementan y atesoran valiosos testimonios documentales a la espera de ser redescubiertos por los investigadores contemporáneos, que por su valor informativo, histórico y cultural se conserva de manera permanente, en condiciones que garantizan su cuidado y transmisión a las generaciones futuras, por lo que constituye una parte importante del patrimonio histórico del lugar o país donde están ubicados.

Según criterios consultados: “Básicamente la función de un Archivo Histórico como institución es la de ordenar, preservar y servir. Ordenar los documentos de acuerdo a las disposiciones y cuidados pertinentes. Preservarlos y cuidarlos de la mejor manera posible, atendiendo las recomendaciones y normas acordes. Dicen que el mayor enemigo de un documento histórico es el hombre mismo. Y servir, es decir, exponer los archivos para los consultantes y público en general”. (Archivo Histórico de Río Gallegos, 2011) Está claro que este criterio se corresponde con una visión anterior, porque tradicionalmente, ha existido una tendencia que supone a los archivos como tranquilos depósitos organizados de documentos; pero en la realidad actual esa idea es errónea.

Desde sus propios inicios, la Archivística ha estado apoyada por la gestión del conocimiento, porque los adelantos se imponían sobre la base del desarrollo y el uso de las mejores técnicas. La práctica desarrollada por los profesionales en la Archivística, ha adelantado a la teoría en muchas ocasiones y eso ha contribuido a perfeccionar los presupuestos teóricos que justifican aquella práctica. (Toledo, 2009).

En la Archivística, al igual que en otras ramas, la gestión del conocimiento[1] desempeña un papel importante: el archivo como institución facilitadora para que otros gestionen sus “saberes” y el archivo como entidad donde puede producirse la transformación y desarrollo de los profesionales que en ella se desempeñan, a través de la socialización de los conocimientos y la superación personal. Las necesidades de superación para los trabajadores de un archivo hoy están más diversificadas. “El papel de los archiveros es central, antes solían recibir formación básica en historia, pero desde los años 1950 están cada vez más implicados con otras disciplinas, así biblioteconomía y ciencias de la información, formándose como profesionales en una nueva disciplina” (Robert, 2012).

En ambos casos el archivo como institución social es un ente pasivo donde se van a buscar informaciones; pero en las condiciones actuales, la sociedad necesita que los archivos y todas las instituciones que atesoren saberes que potencialmente puedan contribuir a formar valores, se incorporen de manera más activa al diálogo social ante el peligro de que el auge de la globalización y el intento imperial de imponer un “pensamiento único”  separe a los pueblos y comunidades de sus raíces y se pierda el tesoro de la identidad. (Ramonet, 2002)

El contacto activo entre el pueblo y el acervo cultural y patrimonial se puede perder por diversas razones; entre ellas una muy importante es la incomunicación que se crea entre las personas o centros que atesoran la historia y el resto de la sociedad, que sumida en la complejidad de la vida cotidiana se va desinteresando gradualmente de sus elementos identitarios[2]. En la sociedad remediana actual inmersa en sus procesos de desarrollo local comunitario está presente ese peligro y ante la posibilidad de que las nuevas generaciones puedan perder el contacto con el inmenso legado cultural local que existe conservado en el Archivo Histórico Municipal se hace necesario que este fortalezca sus acciones en el espacio sociocultural local y ocupe el lugar que le corresponde como una institución activa en la investigación, conservación y divulgación del patrimonio documental que posee.

 

 

 

DESARROLLO:

 

Desde la antigüedad la conservación de documentos fue una preocupación para el hombre, los antiguos griegos jugaron en ello un importante papel, por eso se lograron conservar obras de gran valor. En el imperio romano esta práctica tuvo un gran desarrollo y después en la Edad Media, los documentos se guardaban con mucho cuidado en los monasterios y en las catedrales. Los archivos de las Iglesias Católicas son todavía fuentes de información para develar al hombre moderno los enigmas de su pasado. En la Historia Moderna surgen los antecedentes inmediatos de los archivos actuales; la Revolución Francesa abolió el papel predominante de la iglesia sobre la sociedad y le imprimió a esta un carácter laico y los archivos asumieron una responsabilidad civil. El 12 de septiembre de 1790 es la fecha oficial de fundación de los Archivos Nacionales en Francia, que marcan el nacimiento de los archivos modernos.

Los orígenes de la tradición archivística cubana se remontan al siglo XVI en los albores de la conquista y colonización de la Isla, en que diversas instituciones españolas establecidas en ella decidieron conservar los documentos que generaban. Por supuesto, después se produjo una larga evolución caracterizada por períodos de auge y decadencia en estrecha relación con el propio desarrollo experimentado por el país. El 28 de enero de 1840 fue fundado el Archivo Nacional de Cuba por la Real Orden 538 de la Reina Gobernadora de España.

En la etapa de la República Neocolonial, el Archivo Nacional fue una de la mejores instituciones del país debido al celo especial del Capitán del Ejercito Libertador Joaquín Llaverías y Martínez; siendo, según Roig de Leucshenring, bajo la dirección de este “…la oficina pública mejor organizada que existe en la República” (Roig, 1957:19). Sin embargo, la situación constructiva del inmueble era deplorable, a causa del abandono oficial. Roig de Leucshenring agrega que: “ Y el visitante de nuestro Archivo, desagradablemente impresionado a primera vista con lo inadecuado y ruinoso de aquel edificio, quedaba sorprendido, apenas recorría sus salas, con la limpieza, el orden y la organización que en él tenía implantado y mantenía su director el señor Llaverías.” (Roig, 1957:21). La huella de Llaverías está vigente en los archivos históricos cubanos. La UNHIC en homenaje a esta personalidad destacada de la historiografía cubana ha instaurado el Premio “Joaquín Llaverías” para estimular el trabajo en los Archivos Históricos.

Con el triunfo revolucionario de 1959, la legislación archivística cubana alcanzó su verdadera jerarquía al convertirse la preservación de la memoria documental nacional en parte indisoluble de la política cultural implementada por el naciente estado revolucionario. Esta consecuente preocupación por los archivos ha dado como frutos más importantes la Ley 714 de 22 de enero de 1960, el Decreto Ley 221 de 8 de agosto del 2001 y el Decreto- Ley 265 de 2009.Se puede afirmar que hasta 1959, no existió una política gubernamental que dispusiera el desarrollo de la actividad archivística en el país. En abril de ese mismo año se dispuso que todos los bienes de cualquier clase, activos y pasivos, así como todos los ingresos que por ley le venían asignados a dicho Consejo Director pasaran al Ministerio de Educación, y en su artículo III se incorporaba al Archivo Nacional a la Dirección General de Cultura de ese ministerio. Posteriormente, el 22 de enero de 1960 se promulga la Ley 714, que significó un paso renovador en el quehacer archivístico cubano, pues se reconoció el papel rector del Archivo Nacional con relación al control, organización, conservación y custodia del Patrimonio Documental y como a la institución depositaria de las leyes, decretos, órdenes, resoluciones y otros documentos emanados del Poder Ejecutivo del Estado.

La idea de fundar un archivo histórico[3] en Remedios es de 1970; sus gestores iníciales fueron los compañeros Alberto Entralgo Cancio[4], quien era Director del Archivo Provincial de Historia de la provincia de Las Villas y Julián Pérez Guevara que se desempeñaba como Director Municipal de Cultura en ese momento. Por el interés que las organizaciones locales dieron a la idea, se optó por conseguir la casa de quien fuera el primer historiador de Remedios y su jurisdicción, el médico José Andrés Martínez Fortún y Foyo; que fue un intelectual destacado de esta localidad a quien se le deben importantes obras sobre la historia local. La casa fue donada por los descendientes y convertida en el Archivo Histórico Municipal de Remedios (AHM) el 23 de julio de 1977; su primer director fue Pedro Vázquez Rojas[5]. El AHM de Remedios era una necesidad local, porque existía una enorme cantidad de documentos de gran valor patrimonial dispersos y con riesgos de deterioro diseminados en toda la antigua jurisdicción; en ellos está plasmada una parte importante de la historia local y de Cuba.

Hoy, el AHM de Remedios atesora en sus depósitos 39 fondos y colecciones con un total aproximado de 91700 documentos que pone a disposición del pueblo y de los investigadores, para la consulta pública y tiene como misión  atesorar, organizar, custodiar, conservar y difundir la documentación de valor histórico o permanente de San Juan de los Remedios y su antigua jurisdicción. También se brinda asesoramiento profesional sobre identificación, conservación y/o catalogación de diferentes tipos de documentales (en soporte electrónico, papel y fotográfico). Da orientación en cuanto a la búsqueda de fuentes documentales y/o bibliográficas para trabajos de investigación. Se realiza, además el servicio referente a la entrega de copias certificadas de documentos notariales y de otro tipo, la realización de Reprografías de documentos y fotos y de Búsquedas Especializadas en los Protocolos Notariales y  otros Fondos, asimismo pone a disposición de los investigadores, estudiantes y público en general una Sala de Consultas, para brindar adecuadas condiciones para el trabajo de consulta y manejo de fuentes documentales y brinda asesorías y capacitaciones sobre la Gestión Documental  a las AMPP de los municipios :Remedios, Caibarién y Camajuaní y a las OACES de estos territorios, contribuyendo con ello al cumplimiento del  Programa de Conservación de la memoria histórica , que rige el funcionamiento actual de los Archivos Históricos.

El AHM como institución, ha determinado , que a pesar de las sucesivas evaluaciones positivas sobre su desempeño, tienen posibilidades de tener una influencia más activa en los procesos de desarrollo local que actualmente se dan en el municipio de Remedios a partir de una mejor inclusión en el trabajo de fortalecimiento de los valores de identidad cultural[6], no solo a partir de sus propias fortalezas, sino aprovechando los vínculos sinérgicos con una parte fundamental de los profesionales de la Educación, la Cultura, el Deporte, el Gobierno, el sistema local de ciencia e innovación tecnológica, la Escuela Municipal del PCC, el Centro Universitario Municipal y la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. El AHM, también tiene vínculos con instituciones académicas de otras provincias y fundamentalmente con la red del CITMA.

Es por ello que en el  AHMR se realizan además actividades de carácter educativo, cultural y comunitario; conferencias, capacitaciones, seminarios, etc. Como parte de la Estrategia de Comunicación Social de la institución se realizan Eventos de carácter municipal, provincial y nacional, entre ellos: El Coloquio dedicad al erudito remedian Francisco Javier Balmaseda, cada año en sus aniversarios de nacimiento :31 de Marzo, este año en su V Edición se presentaron trabajos que por su valor científico e investigativo fueron publicados por el Centro Universitario Municipal (CUM); el Concurso Pedro Capdevila in memoria, de connotación nacional e internacional co auspiciado por el Artista Plástico Roady Cartaya Carbajal y el AHMR, que inicialmente se celebraba en el mes de Enero de cada año ,pero desde el 2015, que se celebraron  los 500 años de fundada la Villa San Juan de los Remedios , se realiza en vísperas de este  acontecimiento, este año en su V Edición se realizara los días 21 y 22 de Junio, en el mismo concursan trabajos sobre la vida política , social y cultural remediana en las diferentes etapas históricas y el más  importante de estos Eventos es sin lugar a dudas el Simposio de historia y cultura de la antigua provincia de Las Villas, el que se realiza cada 2 años desde 1987 en que se realizó el 1 . Este año en su XIII Edición coincide con el 40  Aniversario de fundado el AHMR  y el XXX de haberse iniciad la realización de los mismos y se desarrollará el 21 de Julio.

También se realizan Talleres de Capacitación a sus Especialistas, Técnicos y trabajadores; Talleres de Historia Local a estudiantes, profesores e investigadores; Citas con la Historia con estudiantes de diferentes niveles de enseñanza y se formó un Circulo de Interés sobre  Conservación Documental  con un grupo de 8 alumnos de la Primara Frank País, con los que se desarrolla la formación  vocacional desde edades tempranas. En la Sala de Consultas se exhiben 2 Exposiciones: una del ya fallecido investigador remediano Julián Pérez Guevara sobre momentos de la historia de la  Villa y sus leyendas y otra del artista José Alberto Carvajal, trabajador del centro ,sobre la historia  y vida socio- cultural de la Ciudad.

El AHMR es una  institución que pertenece al CITMA y posee 12 trabajadores, de los que 7 son profesionales universitarios con una adecuada preparación; 1 Técnico y  4 trabajadores prestan otros servicios, relacionados con el mantenimiento y seguridad física del local. Es  la Sede de la UNHIC en el territorio, organización que decidió entregar al centro el Premio Joaquín Llaverías  en el año 2009, por su contribución a la divulgación de la Historia Patria, con énfasis de la Historia Local remediana y al  fortalecimiento de los valores de identidad cultural.

 

Conclusiones:

La realización de este trabajo permite ratificar la posibilidad de potenciar la actividad de los Archivos Históricos relacionada con el fortalecimiento de la identidad cultural, pues existe en el mundo una incipiente tendencia relacionada con la necesidad de que estas instituciones fortalezcan sus nexos locales.

Además ha permitido conocer las potencialidades y dificultades del Archivo Histórico Municipal de Remedios(AHMR ) para desarrollar acciones no incluidas explícitamente en su objeto social para enriquecer los procesos de desarrollo local comunitario que se desarrollan en el municipio contribuyendo a fortalecer los valores identitarios locales. Se ha determinado que sus Especialistas, Técnicos y trabajadores  tienen posibilidades para asumir ese trabajo y las dificultades que existen son solo de carácter material y pueden ser superadas.

Las acciones socioculturales que la institución realiza  contribuyen a fortalecer los valores de la identidad local, que puede ser enriquecido por los Especialistas, junto a investigadores, usuarios y otros actores sociales de la localidad.

Bibliografía:

 

Barroso Horta, L., y Delgado Arceo, M. M. (2010). Los archivos históricos como fuente de conocimiento y cultura para los estudiantes universitarios. Recuperado de:

              http://archivohistorico.villaclara.cu/estudios/los-archivos-historicos-y-las-universidades

Heredia Herrera, A. (1991). Archivística general: teoría y práctica. Sevilla: Diputación Provincial de Sevilla.

Hernández Sampieri, R., Fernández Collado, C., y Baptista Lucio, P. (2006). Metodología de la investigación. (4. Ed.). México: McGraw Hill/ Interamericana Editores.

Mena Mujica, M. (2005). Gestión documental y organización de archivos. La Habana: Editorial Félix Varela.

Núñez Fernández, E. (1999). Organización y gestión de archivos. Gijón: Ediciones TREA.

Núñez Jover, J. (2010). Educación Superior y Desarrollo Local: la agenda emergente y sus demandas conceptuales. Boletín GUCID Año 1 No. 1. Ministerio de Educación Superior. Cuba.

PCC. (2012). Partido Comunista de Cuba. Documentos. La Habana: Editora Política.

Roig de Leucshenring, E. (1957) Joaquín Llaverías, libertador, historiógrafo y taumaturgo del Archivo Nacional. La Habana: Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. Colección Histórica Cubana y Americana.

Ramonet, I. (2002). Propagandas silenciosas. La Habana: Instituto Cubano del Libro.

Robert, J.C. (2012). History, Archives and the Internet. Culture & History Digital Journal 1(1) June, e004 eISSN 2253-797X.  Recuperado de:

 http://cultureandhistory.revistas.csic.es/index.php/cultureandhistory/article/view/5/20

Rojas Gómez, M. (2001). La teoría de la identidad cultural y la globalización. In P. G. G. C. S. Gómez (Ed.), Filosofía y Sociedad (Vol. II, pp. 563-585). La Habana: Editorial Félix Varela.

Roque Doval, Y. (2007). La coconstrucción de una situación social de desarrollo con la utilización de un sistema de teleformación. Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas. Centro de Estudios de Educación (Tesis de Doctorado), Santa Clara.

Sandoval, C. (2002). Investigación Cualitativa. Bogotá: Arfo.

Toledo Días, E. Y. (2009). Modelo de gestión del conocimiento para trabajadores. (Tesis doctoral) Archivo Nacional de la República de Cuba.  La Haba



[1] De acuerdo con las características socioculturales de esta investigación la autora acata la definición que propone Jorge Núñez Jover (2010), quien  afirma que la gestión del conocimiento: “Es la capacidad para identificar necesidades de conocimiento asociadas a problemas sociales y evaluarlas; buscar, producir, transferir, diseminar, aplicar conocimientos, tecnologías, que sirvan para atender esas necesidades sociales del más diverso carácter”.

[2] En la Primera Conferencia Nacional del PCC, se realizó una valoración muy profunda sobre ese tema y se definió entre las líneas de trabajo político e ideológico el Objetivo No. 64. “Perfeccionar la enseñanza y divulgación de la Historia de Cuba y de la localidad en el interés de fortalecer la unidad nacional y promover la comprensión sobre el origen y desarrollo de la nación, la consolidación de un pensamiento propio y la tradición patriótica, cultural, solidaria e internacionalista de nuestro pueblo”. (PCC, 2012:29)

[3]Barroso y Delgado, (2010) definen que: “Los Archivos históricos son los que conservan la documentación de forma permanente por su valor informativo, histórico y cultural… constituyen la garantía de la evolución jurídica y administrativa de la sociedad, son la memoria colectiva de una nación, región o localidad; testimonios que evidencian la experiencia humana. Su finalidad es atesorar, salvaguardar y difundir el patrimonio documental. Las transformaciones de la nueva sociedad obligan a un desarrollo integral y armónico de los archivos para poner a disposición de los investigadores este valioso acervo documental”.

[4] La Academia de Ciencias de Cuba le dio a este abogado villaclareño la tarea de organizar los Archivos Históricos de Santa Clara y de Remedios. (Comunicación personal de la compañera Migdalia Cabrera Coello, Directora de la Oficina de Asuntos Históricos del Comité Provincial del PCC en Villa Clara.

[5] El compañero Pedro Vázquez Rojas, “Pedrito”, ya fallecido, fue fundador del Partido Socialista Popular en la localidad y combatiente del M-26-7 en la clandestinidad, dirigió el AHM de Remedios desde su fundación hasta mediados de la década del 80.

[6] Los autores  de esta investigación asumen la definición siguiente: “… la identidad cultural es la condición del ser humano que caracteriza la manera común de vivir en el tiempo y el espacio, un quehacer concreto del hombre en el proceso de creación y re-creación, objetivación y subjetivación, producción y reproducción de la cultura y la sociedad misma”. (Rojas, 2001: 569)

 

Buscar
379605
HoyHoy147
AyerAyer256
Esta SemanaEsta Semana403
Este MesEste Mes6400
Todos los DíasTodos los Días379605
Día más Visitas 09-07-2017:444
US
Formulario de Acceso

Artículos Relacionados